martes 11 agosto , 2026 | 03:56

Se profundiza el problema de la vivienda

9 agosto, 2026

Por Carlos Reyes

A semanas de iniciarse el periodo presidencial de Kast ya era posible predecir que los ataques a la clase trabajadora y el pueblo pobre se venían con mucha fuerza. Es que si bien su programa de gobierno iba en esa dirección, este se reforzo aun mas con el nombramiento de los mejores representantes del capital en los ministerios mas trascendentes dentro de la administración del estado burgués.

Quiroz, economista especialista en el sostén de las empresas coludidas en hacienda; Alvarado, estandarte del orden institucional post dictadura en Interior; Rabat, abogado defensor de Pinochet, en Justicia, solo por nombrar a algunos.

En la misma línea provocativa, nombraron a Poduje en vivienda. Este lamentable personaje era ya un reconocido ultraderechista recalcitrante, de un trato arrogante hacia sus opositores y sobre todo un arquitecto ligado al millonario negocio inmobiliario.

Instalado en el gobierno y con el deber de aterrizar el recorte presupuestario a su cartera, como buen político del capital no ha hecho mas que afectar los escasísimos derechos ganados en años de organización y lucha por el derecho a la vivienda. Esto ultimo es importante porque si bien estas conquistas se dan en el marco institucional, el aumento del presupuesto al ministerio es gracias a las movilizaciones que por décadas vienen dando los comités de allegados y sin techo, deudores habitacionales, entre otros.

El recorte de un 60% al Fondo Solidario de Elección de Vivienda (DS49) , que es al que acceden las familias trabajadoras de menores recursos, es un ataque a lo más sensible de quienes llevan años luchando por su vivienda y fácilmente puede interpretarse como una señal política contra quienes se organizan desde las poblaciones, con independencia a los partidos patronales y por fuera de sus espacios.

También se vera afectado el Programa DS119 al que accede la aún más empobrecida “clase media”. El gobierno empresarial solo velara por ellos y sus intereses.

Los límites actuales de la organización por la vivienda 

Como señalamos, es indesmentible el rol de las organizaciones en el reducido aumento de los fondos destinados para la vivienda social. El orden y disciplina de los comités y sus movilizaciones en las calles, algunas de ellas a veces fuertemente reprimidas, han forzado a los gobiernos pasados a mantener de mala gana esa insuficiente línea presupuestaria.

Sin embargo, esta dinámica organizativa ha mostrado significativas debilidades para avanzar en las demandas y enfrentar los ataques del gobierno.

Es sabido la utilización de estos espacios de lucha por la vivienda como trampolín para la obtención de cargos políticos dentro de gobiernos y municipios.

El caso más representativo es el de Ukamau. Esta organización originariamente de izquierda extraparlamentaria en la medida que avanzaba en la obtención de proyectos habitacionales acabaron integrándose gradualmente a la institucionalidad, formando parte de la administración de Boric y abandonando por completo la necesaria independencia de clase para enfrentar hasta el final las miserables políticas de estado en torno a la vivienda y avanzar en la conquista plena del derecho a techo para las familias trabajadoras.

Del mismo modo, muchas organizaciones honestas en su lucha insisten que la solución a esta problemática se reduce exclusivamente a seguir la burocracia de los programas gubernamentales, las que sin duda cubren solamente a un sector muy reducido de quienes necesitan con urgencia un techo propio para vivir.

Es fundamental ampliar la perspectiva organizativa en un sentido socialista y revolucionario e instalar con fuerza que bajo el régimen capitalista jamás habrá una solución a este y demás derechos para la clase obrera y el pueblo pobre.

La indolencia de los gobiernos y la tragedia de las familias sin casa.

Como si no fuera ya lo suficientemente trágico todo lo señalado, dos aristas aumentan la desolación en el tema de la vivienda; los desalojos de las tomas y las catástrofes naturales que destruyen poblaciones por completo.

Muchos trabajadores en su desesperación se ven obligados a organizarse en tomas de terrenos privados para poder construir sus casas, casi siempre de forma y en condiciones muy precarias.

Aun así, los gobiernos de turno hacen todo lo posible para su erradicación favoreciendo intereses empresariales, casi siempre vinculados a los capitales de especulación inmobiliaria.

La administración de Boric y su ley “anti-tomas” dio cobertura legal para facilitar los desalojos de la mano de una violenta represión policial. Kast y su pandilla pinochetista solo continúan el camino pavimentado, solo que con más énfasis y vociferación.

Por otra parte, las catástrofes naturales producto del sistema capitalista decadente en su fase imperialista, que en su afán de acumulación de riquezas destruye y altera ecosistemas completos a nivel global, han afectado gravemente con incendios e inundaciones miles de viviendas obreras, principalmente en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Ñuble y el Biobío. Todos los años se repite la misma historia y el estado burgués muestra escaso interés en anticiparse para salvar vidas y barrios completos del fuego o el agua. Las familias afectadas llevan años esperando promesas de reconstrucción y los gobiernos prácticamente terminan normalizando que la gente viva en precarias tiendas de campaña o viviendas de emergencia. Incluso hay pruebas de intencionalidad en la quema de bosques y el desvió de caudales ríos para beneficio de capitales inmobiliarios, forestales y agrícolas.

La guinda de la torta la pone el gobierno de Kast en excusar que la reforma tributaria que pretende imponer en contra de los trabajadores es para ese fin. No hay pudor en la burguesía pero el descontento desde abajo comienza a manifestarse y avanza rápidamente.

Por una salida obrera y revolucionaria a la crisis habitacional.

Es deshonesto pensar y alentar que desde el mismo estado burgués que ha negado desde siempre el derecho a la vivienda pueda venir la solución a esta problemática.

Es la clase obrera en la producción quienes mediante sus organizaciones sindicales están mejor posicionadas para enfrentar a la burguesía e imponer el derecho a la casa propia para las familias trabajadoras.

Para esto último, es un deber expulsar a la burocracia de la Cut, a los dirigentes sindicales pro empresas y convocar a un congreso nacional de delegados que discuta esta y todas las urgencias que se han profundizado con este gobierno, para de ese modo levantar un plan de lucha combativo que considere también los métodos para enfrentar la represión.

Solo paralizando y posteriormente controlando la producción en las minas, industrias, puertos y demás puestos de trabajo podemos arrancar los recursos necesarios para comenzar la construcción de todas las viviendas necesarias y tener la capacidad de expropiar terrenos y propiedades de lujo.

Solo la superación del sistema capitalista mediante la revolución socialista a nivel internacional que instaure la dictadura del proletariado solucionara hasta el final el problema de la vivienda.

FUERA PODUJE!

ABAJO EL GOBIERNO!

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