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Domingo, 03 Mayo 2026 22:11

Periódico El Nuevo Curso #41

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Miércoles, 29 Abril 2026 06:56

Por Un Congreso Educativo de Lucha

Derrotemos el plan de Kast

El gobierno prepara un ataque en regla contra los trabajadores y la juventud. Mediante el proyecto de ley miscelánea o de reconstrucción, busca transferir parte de la renta nacional a las arcas capitalistas para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres.
Esta pretendida medida de “emergencia” que ya comenzó a descargarse con el aumento de los combustibles prontamente se verá reflejada en el costo de vida de las familias trabajadoras.
Es lo que exige la política de alineamiento profundo al imperialismo en descomposición, mientras éste descarga sus bombas sobre escuelas y hospitales en países oprimidos como Irán o el Líbano junto a su enclave de ocupación y genocidio Israel, con quien el gobierno de Kast restableció sendas relaciones comerciales y diplomáticas.
Para que este ataque pase, debe golpear también sobre la juventud, que tiene la característica de salir a la lucha. Por ello, ya con la institucionalidad burguesa, está en aprobación la ley “escuelas protegidas” que es un intento de atacar la organización y lucha del movimiento secundario, estableciendo una política de persecución, vigilancia y expulsión, junto a un ataque a los métodos de lucha como la paralización de actividades como el paro o la toma, algo que nos solo apunta contra los estudiantes sino contra los trabajadores de la educación de conjunto. Este proyecto es continuidad de las políticas aplicadas por el gobierno de Boric con la aplicación de los RICE, que lograron record de expulsiones y cancelaciones de matrículas estudiantil, así como de la ley antitoma que permite el desalojo de escuelas, universidades y poblaciones.
También ataca a los estudiantes de las universidades, congelando la expansión de la gratuidad en el proyecto de ley, intentando elitizar aún más las mismas bloqueando o disminuyendo el acceso a los hijos de la clase trabajadora. A esto hay que sumarle el congelamiento de fondos, la eliminación de becas, programas de estudio, etc. La crisis que viven muchas universidades que golpean sobre trabajadores a contrata y honorarios, con planteles reducidos o sueldos impagos, se expandirá con las políticas de este gobierno.
Ya circula un borrador de ajuste donde llegan hasta quitarle la alimentación de jóvenes y niños que hoy por hoy muchas familias dependen de ello.
La juventud secundaria ya comenzó en varios liceos a levantar tomas y realizar paros. En las universidades también se han dado procesos de asambleas, y ya el gobierno montó un show mediático con el fin de criminalizar la protesta estudiantil ante una minifuna a la ministra Yanaconao.
Uno de los peores escollos que tenemos es la burocracia sindical y estudiantil. Desde las federaciones agrupaciones del FA y del las JJCC, pretenden posar de luchadores y ganarse un lugar desde donde poder llevar las luchas a los pasillos ministeriales que tanto les gusta, y desde donde sus orgánicas, utilizando el aparato burocrático militar del estado, desataron la represión contra los que luchan. Es necesario sacar las lecciones del rol de estas direcciones que, al igual que los Jackson, los Vallejos o los Boric, fueron la correa de transmisión de las políticas de la burguesía para liquidar el movimiento estudiantil, y que junto a la burocracia sindical conciliadora de la CUT impidiera su confluencia con la clase obrera para que se ponga a la cabeza.
Es necesario que levantemos organización impulsando un Congreso Educativo de Lucha, convocado desde los sindicatos de la educación, recuperando los centros y federaciones expulsando a la burocracia y organizando a la juventud como el batallón auxiliar en esta pelea.

1 de mayo

En el mundo se sigue desarrollando una etapa que hemos denominado de descomposición del imperialismo y procesos de asimilación de los ex Estados obreros. Asistimos a una nueva guerra del imperialismo norteamericano en alianza con el enclave de Israel, esta vez contra Irán. Defendemos a la nación oprimida y sostenemos que la derrota del imperialismo en Irán debe ser con la clase obrera a la cabeza de una lucha antiimperialista, que implica indefectiblemente la tarea de echar al gobierno teocrático y reaccionario de los ayatolas iraníes.

El imperialismo norteamericano, la actual dirección de esta fase del capitalismo imperialista, intenta revertir su pérdida de hegemonía recurriendo a su poderío militar, como uno de sus últimos recursos ante la imposibilidad de imponer su poderío económico y en la necesidad de recrear un nuevo equilibrio inestable. Este retroceso en la guerra contra Irán, aunque coyuntural, no es un problema menor, ya que lo debilita frente a las otras potencias y a nivel interno le ha generado una crisis política que no sólo puede expresarse en las próximas elecciones de noviembre, sino que puede profundizar las acciones de masas que vienen generando enormes movilizaciones contra el gobierno.

Tenemos que frenar las políticas guerreristas del imperialismo en todo el mundo:  por el triunfo de las masas iraníes contra EEUU y el enclave israelí; por que en Medio Oriente triunfe la resistencia palestina y destruya al enclave israelí y a todas las direcciones contrarrevolucionarias; para que el proletariado ucraniano y ruso enfrenten a sus gobiernos y desarrollen una guerra revolucionaria para derrotar el proceso de asimilación en curso; para que el proletariado chino sea parte de las luchas del proletariado mundial y enfrente el proceso de asimilación del ex Estado obrero. Desarrollemos una lucha antimperialista contra el imperialismo norteamericano en nuestra región y el avance de su política reaccionaria para Cuba.

Los trabajadores del todo el mundo debemos enfrentar esta situación mundial con la fuerza de nuestra clase para destruir este sistema capitalista que sólo nos garantiza super explotación y una vida miserable.

El sistema capitalista expresa una crisis histórica en su organización de las relaciones sociales de producción y sus formas de dominación. La economía mundial se encamina a una recesión con elementos de depresión, con crisis de deuda y procesos inflacionarios en gran parte del planeta.

Este 1º de mayo reafirmamos nuestra historia como clase y levantamos con firmeza las banderas de la Comuna de París, de la Revolución Rusa, de los mártires de Chicago y de los dirigentes obreros que murieron o fueron asesinados enfrentando a este sistema capitalista. Por eso a 140 años de aquel 1° de mayo en el que la burguesía norteamericana asesinaba a los mártires de Chicago es central retomar las tareas de los revolucionarios en la pelea contra el capitalismo y sus instituciones, especialmente los Estados nacionales. Luchamos por la destrucción del Estado burgués y nos apoyamos en la experiencia de la Revolución Rusa y su sistema soviético.

Recuperar las banderas del internacionalismo pone como tarea central la reconstrucción de la IV Internacional, para dotar de una dirección revolucionario a este proceso histórico, para regenerar una vanguardia obrera que pueda dar una perspectiva marxista al proletariado mundial. Sostenemos la necesidad de llamar a una Conferencia internacional de las corrientes trotskistas que aun reivindican la dictadura del proletariado para discutir las tareas ante la situación mundial.

Para los trabajadores latinoamericanos, la tarea es tirar de forma revolucionaria a nuestros gobiernos y el imperialismo norteamericano. Y que esto aporte para comenzar un proceso antimperialista en América Latina que barra con los gobiernos bonapartistas sui generis y abra camino, mediante la revolución obrera y socialista, a la Federación de Repúblicas Socialistas de América.

Por la unidad internacionalista de los trabajadores. Por la derrota del imperialismo

Por el triunfo de las masas iraníes y la expulsión del imperialismo de la región.

¡Por la derrota del enclave de Israel y el triunfo de la resistencia Palestina!

¡Viva la lucha de la clase obrera mundial! ¡Viva la IV Internacional!

Hay que arrasar con el capitalismo a nivel mundial

El retroceso de Trump, luego de amenazar con destruir una civilización entera en la guerra contra Irán, ha puesto en evidencia una vez más la debilidad del decadente imperialismo. También quedó manifiesta la desesperación de Israel, que atacó el Líbano después de haberse acordado la tregua, dado que el cese al fuego perjudicaba sus intenciones de hacerse con parte de ese país.

El imperialismo norteamericano, la actual dirección de esta fase del capitalismo imperialista, intenta revertir su pérdida de hegemonía recurriendo a su poderío militar, como uno de sus últimos recursos ante la imposibilidad de imponer su poderío económico y en la necesidad de recrear un nuevo equilibrio inestable. Este retroceso, aunque coyuntural, no es un problema menor, ya que lo debilita frente a las otras potencias y a nivel interno le ha generado una crisis política que no sólo puede expresarse en las próximas elecciones de noviembre, sino que puede profundizar las acciones de masas que vienen generando enormes movilizaciones contra el gobierno.

Pero ni siquiera ese poderío militar ha podido doblegar a Irán, que respondió con algunos ataques para desestabilizar a los aliados de EE. UU. en la región, centralmente a los países del golfo pero también a Israel, mostrando las debilidades de su supuestamente inexpugnable sistema de defensa antimisiles. Sin dudas, lo que más daño le generó al imperialismo y a la economía mundial en su conjunto fue el cierre del estrecho de Ormuz, provocando un aumento del precio del petróleo y una aceleración de la inflación a nivel mundial.

Este elemento muestra la podredumbre de la clase capitalista, que en su afán de sostener este sistema y sus Estados o semi Estados está dispuesta a llevarnos a la guerra y a mayores penurias, para defender sus intereses de clase. Nos pronunciamos por el triunfo del pueblo iraní y al derroto del ejército yanki en esta guerra, pero no defendemos el régimen brutal teocrático que fue impuesto por los ayatolas luego de la derrota del proletariado en la revolución iraní.  El gobierno venía siendo puesto en jaque por las masas con las enormes movilizaciones de los últimos meses, resistiendo a la salvaje represión y persecuciones. Trump y Netanyahu quisieron arrancarles la lucha a las masas y utilizarlas como base de maniobra para una ruptura del régimen en base a sus intereses. El fracaso de esta intentona muestra la potencialidad del proletariado iraní y pone en primer plano sus tareas. Sostenemos que la derrota del imperialismo en Irán debe ser con la clase obrera a la cabeza de esa lucha antimperialista, que eche al gobierno de los ayatolas. Es necesario que el proletariado petrolero tome el control del estrecho de Ormuz y abra una situación revolucionaria en la región, que prepare a una vanguardia obrera que levante la bandera de la destrucción del enclave de Israel y de los gobiernos que apoyan a EE. UU. hacia una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente y el Magreb.

Esta tarea es imposible de realizar si no se desarrolla una solidaridad activa internacional para enfrentar al imperialismo y sus aliados. El proletariado norteamericano que viene enfrentando al gobierno de Trump y a su brazo paramilitar ICE, tiene que dar un paso más frenando la maquinaria bélica. Los trabajadores de la UE tienen que expulsar a EE. UU. de las bases militares que tienen en la región, enfrentar a sus gobiernos que fueron parte del genocidio en Gaza y que algunos hoy están dando un apoyo parcial a las políticas de Trump en Irán. La clase obrera de los ex Estados obreros debe actuar en la guerra Rusia-Ucrania planteando la perspectiva de una guerra revolucionaria que derrote a Zelensky y la OTAN y a Putin para frenar el proceso de asimilación catastrófica que se está desarrollando en la restauración capitalista. La clase obrera china tiene el papel central de enfrentar al gobierno del PCCH que es garante del acuerdo de tregua mediante la mediación de Paquistán y que viene de ser garante del genocidio en Gaza con la política de coexistencia pacífica con el imperialismo norteamericano. Los intereses de la burocracia contrarrevolucionaria China no son los intereses de los trabajadores. En su supervivencia de sostener un rol de clase, la burocracia china busca la restauración capitalista y su inserción en el sistema capitalista de forma diplomática, una utopía reaccionaria, imposible de que suceda de forma pacífica.

En Latinoamérica, es de vital importancia derrotar al imperialismo en Venezuela, tirando abajo el gobierno títere de Delcy Rodríguez, impidiendo el ataque a Cuba y rompiendo el bloqueo yanqui. Debemos organizar a nuestra clase en la región para derrotar a los gobiernos más disciplinados al imperialismo como el de Kast, Noboa o Milei, así como a aquellos que posan de defensores de "soberanía" mientras garantizan su dominación, como Lula o Sheinbaum.

En este escenario mundial los revolucionarios tenemos que reagrupar nuestras fuerzas y organizarnos detrás de un programa transicional que impulse una lucha antimperialista y la combine con las tareas socialistas para enfrentar al capitalismo a escala mundial y derrotarlo.

Ante la magnitud de la crisis, la aceleración de las políticas guerreristas y las consecuencias para nuestra clase se torna urgente el llamado a una Conferencia Internacional con las corrientes que aún levantan la dictadura del proletariado. Hacemos este llamado desde la necesidad de avanzar en abrir un debate al interior de las corrientes trotskistas, para reagrupar a la vanguardia detrás de un programa revolucionario y poder intervenir en la situación internacional como dirección revolucionaria que aspira a que emerja una nueva generación que retome las tareas históricas de construir el partido mundial de la revolución, que en esta época es la reconstrucción de la IV Internacional.

A menos de dos semanas de asumir el gobierno de extrema derecha de Kast, una movilización estudiantil de secundarios y universitarios colmaron las calles de Santiago, culminando con un amplio operativo represivo que incluyó zorrinos, guanacos y detenciones, como es habitual.

Y es que el estreno del nuevo gobierno se lució con una terapia de shock, al estilo Milei, donde anunció el recorte de fondos a salud y educación, cuestionamiento a becas y créditos estudiantiles, aumento en seco de los precios de combustibles (eliminando el MEPCO como atenuador) preanunciando su efecto multiplicador en el costo de vida, además de realizar una abultada transferencia de recursos hacia las arcas capitalistas vía exenciones a inmobiliarias y reducciones de impuestos al empresariado.

Un gobierno que se alineó al imperialismo de forma más inmediata y abierta que el anterior, restableciendo relaciones con el enclave genocida de Israel mientras descargaban las bombas sobre las escuelas en Irán, además de ofrecer desesperadamente los recursos naturales a las empresas imperialistas (tierras raras, eliminación de restricciones ambientales, etc), además de profundizar la militarización del país y las puestas en escena de políticas xenófobas.

La juventud vuelve al proscenio una vez más mostrando la necesidad de dar continuidad y a la vez superar los levantamientos o ensayos semiinsurreccionales como el de Octubre del 19, que intentaron cooptar y desviar con represión y ejercicios constituyentes propios de la democracia para ricos.

Sobre esta y otras movilizaciones se intentarán posar todo el séquito de sátrapas reformistas que acaban de salir de la Moneda, para intentar reeditar alguna suerte de “épica” de los “movimientos sociales” sobre los cuales posar sus aparatos reaccionarios.

No es verdad que la juventud secundaria en particular no luchara durante el gobierno de Boric. Por el contrario las suspensiones, sanciones, persecuciones y aplicaciones del RICE contra la organización estudiantil estuvieron a la orden del día. No hubo marcha sin reprimir.

En una situación mundial signada por las tendencias a la guerra generalizada, la juventud debe sacar las lecciones adecuadas de sus luchas y poner por delante sus desafíos programáticos. Luchas anteriores terminaron con una generación formada por las reaccionarias lógicas posmodernas del discurso que “construye realidad” mientras en la realidad gobernaban con el aparato reaccionario del estado para santificar la dominación de clases, allanando el camino a las tendencias más proimperialistas, que buscan modificar la relación capital trabajo en beneficio de las fuerzas del capitalismo imperialista en descomposición.

Ante el rezago de la intervención decidida de la clase obrera, se esparcirán las voluntades anarquistas que llevan a la disgregación y al individualismo pequeñoburgués. Los populistas y centristas intentarán forjar “frentes antifacistas” o “contra la derecha” con las alas izquierda de los despojos del anterior gobierno.

Es necesario forjar una juventud revolucionaria que se ponga como norte aliarse, como batallón auxiliar, a la clase obrera en cada lucha, impulsando la creación de sindicatos y la recuperación de manos de burócratas y amarillos de los mismos. La independencia organizativa de los centros de alumnos, tomando las escuelas y universidades para imponerse ante cualquier intentona represiva, es parte de estas tareas. Las lucha contra la guerra imperialista sobre un país oprimido como Iran, la defensa del pueblo palestino, la detención del genocidio, afectando la movilidad de puertos y producción de empresas imperialistas, como lo ensayó el año pasado el proletariado italiano, debe ser parte de nuestras banderas de lucha.

Una juventud que ante la agresión imperialista contra la clase obrera y el pueblo de la región, como en Venezuela o en Cuba, se levante para impulsar su derrota en toda línea.

Necesitamos una vanguardia juvenil que se organice en un partido revolucionario como sección nacional del partido mundial de la revolución socialista, la cuarta internacional reconstruida.

Paso a la juventud trabajadora

Derrotemos la agresión imperialista

Tomemos nuestras escuelas y universidades como centros de lucha y organización, y abramos sus puertas de par en par a los hijos de la clase trabajadora.

A derrotar cada uno de los planes del gobierno patronal

La arribada al gobierno de Kast y sus secuaces, como representante directo del empresariado, se ha apurado en “mostrarle” a la burguesía que puede ajustar y atacar aún más a las condiciones de vida de la clase obrera. Es por eso que apenas llegó al gobierno trató de aplicar un golpe de efecto con el retiro de decretos medioambientales, los anuncios de recortes de recursos para salud y educación, indultos en favor de represores que asesinaron a mansalva durante la semi insurrección del 2019, con el blindaje total a las policías, y un mayor alineamiento con el imperialismo con la cumbre escudo de las américas y la firma de una declaración conjunta de cooperación con Estados Unidos para el establecimiento de consultas sobre minerales críticos y tierras raras.

Pero esta política que se vislumbra para el gobierno de Kast, es una profundización y continuidad del gobierno de Boric, que se esforzó por enterrar todo vestigio del levantamiento de octubre del 2019, otorgándole impunidad a los represores, ley de gatillo fácil, militarización de la Araucanía, otorgando más flexibilidad laboral a los patrones con la ley de “40” horas, aprobando el TTP 11, etc.

El de Kast, a pesar de la votación del 58% equivalente a 7 millones de personas, es un gobierno débil, esto porque la burguesía no tiene una orientación o plan general de como se concretaran los ataques. El intento de imitar el modelo Milei del “schock” se hace un momento de declive de la hegemonía del imperialismo norteamericano, que lleva a cuesta una escalada guerrerista en medio oriente con intervenciones en Latinoamérica pero que desnudan su debilidad, en su afán de establecer un nueva relación capital trabajo en su competencia con China, de ahí también la discusión del cable chino, donde el imperialismo busca alinear a los gobiernos bonapartistas de Latinoamérica, incluyendo los más regateadores y retóricos como el “ chavismo” que con Delcy Rodríguez se ha subordinado a todos los dictámenes del imperialismo.

La guerra de Estados Unidos contra Irán, va a hacer disparar a los precios del petróleo, encareciendo toda la cadena de suministros y de producción mundial, las burguesías de los distintos países no tienen otra receta que la de descargar esta crisis en los hombros de la clase obrera y el pueblo como lo hará Kast, atacando las condiciones de vida, y con represión para cuando busquemos enfrentarla.

Los partidos ex oficialistas del PC y el Frente Amplio buscaran lavarse la cara, y engañar a las masas, pero sabemos por la experiencia que tanto gobiernos de ultraderecha como progres han atacado y reprimidos a la clase obrera y al pueblo.

Por un programa obrero de salida a la crisis.

Para enfrentar las consecuencias de las políticas guerreristas del imperialismo, los ajustes y ataques a la clase obrera, debemos desarrollar un programa obrero para la salida a la crisis, los trabajadores debemos confiar en nuestras fuerzas y métodos, debemos levantar el control obrero y la escala móvil de salarios y horas de trabajo, para atacar las bases de la anarquía capitalista, debemos enfrentar a todos los gobiernos ya sean de ultraderecha o progres, debemos pelear por un gobierno obrero.

La crisis capitalista es mundial, así como la clase obrera que puede darle una salida progresiva, comenzando por detener la guerra, tomando el control de la producción, paralizando la economía y la maquinaria de guerra y derrotando al imperialismo. Se hace necesario desarrollar una vanguardia en las filas del proletariado y la juventud, para levantar las banderas del partido de la revolución socialista mundial, la Cuarta Internacional reconstruida.

Se conmemora  un nuevo 08 de marzo, día conmemorativo y de lucha obrera, que se da en el contexto en que el imperialismo muestra su descomposición con una política guerrerista en Irán, el genocidio contra Palestina con el enclave de Israel, que ha masacrado y cometido todo tipo de vejaciones contra los pueblos, la clase obrera y la mujer trabajadora de medio oriente.

La política agresiva la extiende hacia Latinoamérica contra Venezuela y Cuba. Busca recrear un nuevo orden mundial estableciendo una relación capital trabajo nueva, en un escenario donde distintos gobiernos latinoamericanos como el del ultraderechista Kast se apronta a tomar el gobierno.

El gobierno de Boric , del PC y el Frente Amplio, llegaron con toda una línea identitaria y postmoderna, autoproclamándose “gobierno feminista”. Su política fue la de estatizar los diversos colectivos y agrupaciones del movimiento feminista, toda una línea reaccionaria que desvirtúo la histórica lucha de la clase obrera del 08 de marzo, para transformarlo en eventos “culturales” inofensivos para la burguesía, e indiferentes con la opresión de la mujer. Al mismo tiempo hizo avanzar las políticas de flexibilización y precarización laboral que golpean con fuerza a nuestra clase, en particular a la mujer trabajadora.

A punto de dejar el gobierno, Boric y su conglomerado, buscan reciclarse como oposición ora “contra la derecha” ora “contra el fascismo”, en ese camino buscarán lavar su cara, y posar de izquierdistas.

Lamentablemente sectores del centrismo trotskistas se adaptan a la idea de formar frentes contra la derecha en los lugares donde intervienen.

Los revolucionarios debemos enterrar toda idea de frentes con sectores que fueron parte de los ataques y represión contra la clase obrera y los luchadores mientras fueron gobierno, debemos desenmascararlos.

La clase obrera ayer como hoy deben levantar la consigna de ¡Paso a la mujer trabajadora!.

La clase obrera femenina y masculina lucha codo a codo contra sus explotadores. Recuperemos este día como parte de la tradición de lucha de la clase obrera, como en la Revolución Rusa. La lucha de la mujer trabajadora se inscribe asimismo en la construcción del partido mundial de la revolución socialista, la Cuarta Internacional reconstruida.

¡Paso a la mujer trabajadora!

¡Que viva el 08 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora!

¡Abajo la agresión imperialista en medio oriente y América Latina!

¡Por la IV Internacional!

¡Abajo la agresión imperialista a Irán! Derrotemos al imperialismo

Por una federación socialista de Medio Oriente y el Magreb

El sábado 28/2 por la mañana, EE. UU. en alianza con Israel desplegaron un ataque militar a Irán, en el que lograron asesinar al Ayatola Khamenei y a gran parte de los máximos funcionarios del régimen teocrático iraní. Este ataque se dio en medio de negociaciones con Irán para buscar una mayor sumisión a las políticas imperialistas para la región. Esta incursión militar se inscribe dentro de una política guerrerista del imperialismo, que busca recuperarse ante su crisis de hegemonía y el ascenso de China. Podríamos nombrar la agresión militar a Venezuela y la detención de Maduro, el inminente ataque a Cuba, la continuidad del genocidio en Gaza para demostrar que estamos ante una política militar imperialista que intenta recrear un nuevo equilibrio mundial ante la ruptura del equilibrio inestable de posguerra.

EE. UU. está instando a la población iraní a que tome el control del gobierno, después de que las revueltas recientes fueron derrotadas a sangre y fuego por el gobierno iraní, buscando que esos levantamientos que se produjeron por una crisis social y económica encuentren un aliado en el imperialismo para que no avancen a procesos más agudos de lucha de clases. El gobierno iraní ha formado una Junta provisional, ante el asesinato de Khamenei, en una extrema debilidad y sólo reaccionando a la agresión con ataques parciales a Israel y bases militares de EE. UU. en la región. Nosotros no damos ningún apoyo al gobierno iraní, pero enfrentamos la agresión imperialista, ya que nada bueno puede venir de la mano de EE. UU. y su aliado Israel. Como dice la máxima de Lenin: el imperialismo es reacción en toda línea.

En el trasfondo de este ataque del imperialismo no sólo está la intención de reconfigurar la relación de fuerzas en la región, sino también de seguir con el asedio a China, que es uno de los máximos compradores de petróleo a Irán. Pero en esta política se puede apreciar la debilidad del imperialismo, que debe apelar a su poderío militar ante el nivel de crisis y decadencia en el que se encuentra.

En medio de la ruptura del equilibrio inestable, estamos asistiendo a una decadencia de la fase imperialista, con la descomposición de sus instituciones y sus formas de dominación. Es una tarea central del proletariado mundial, organizarnos para derrotar al imperialismo con los métodos y el programa de nuestra clase. El proletariado estadounidense y europeo, en particular, están llamados a cumplir un rol principal. Incipientes acciones de masas, como las huelgas generales en Italia y las huelgas y bloqueos portuarios del Mediterráneo contra la agresión sionista y su maquinaria de guerra contra el pueblo palestino, marcan el camino. Debemos frenar las masacres a la que está sometiendo a los pueblos en todo el planeta, buscar revertir los procesos de asimilación en los ex Estados obreros y avanzar en desarrollar procesos revolucionarios en todos los países. Como decimos los revolucionarios, el motor de la historia es la lucha de clases y las leyes de la historia siguen siendo más fuertes que las leyes de los aparatos contrarrevolucionarios.

¡Abajo la agresión imperialista a Irán!

Fuera Yanquis de Medio Oriente y América Latina

Destrucción del enclave de Israel

Por una federación de repúblicas socialistas de Medio Oriente y el Magreb

 

Em uma conjuntura de avanço brutal do imperialismo sobre as periferias do capitalismo e seus vastos recursos naturais, 14 povos indígenas da região do Tapajós, na Amazônia brasileira, impuseram uma derrota contundente ao governo federal e ao imperialismo. O Decreto nº 12.600/2025, do governo Lula, previa a entrega de milhares de quilômetros de trechos navegáveis dos rios Tapajós, Madeira e Tocantins à iniciativa privada. Essa medida daria início a um processo de dragagem do leito desses três rios — entre os maiores do Brasil e do mundo — para possibilitar a passagem, durante o ano todo, de navios de carga carregados de grãos vindos do Centro-Oeste para exportação. A revogação do decreto foi consequência de um processo de luta organizado, coletivo e independente, que envolveu as 14 comunidades e surge como um sopro de vitalidade para a luta de classes e para nossos métodos históricos de ação, cada vez mais relegados a segundo plano pelas direções políticas e sindicais.

 

Foram 33 dias de mobilizações e ocupações, com foco na tomada do terminal portuário e do escritório da Cargill, multinacional estadunidense sediada em Santarém, provavelmente a principal empresa do ramo no mundo. Nem a promessa de negociação feita pelos ministros Boulos e Guajajara (PSOL) e nem a suspensão temporária do decreto proposta pelo governo federal no início do mês, fizeram com que os indígenas recuassem. O objetivo era a derrubada do decreto e a não entrega dos rios aos interesses de qualquer burguesia, especialmente a imperialista. Esse objetivo foi alcançado. Não foram notas de repúdio, abaixo-assinados ou ações na justiça burguesa que assustaram o governo petista; foram o enfrentamento direto, as ocupações e mobilizações — que vinham desde a realização da COP em Belém — que impuseram o recuo ao governo, pois atingiram e paralisaram o centro da circulação de capital da indústria do agronegócio.

 

Aí reside a importância dessa vitória: além da conquista concreta (a revogação do decreto), há a recuperação e a legitimação dos métodos de luta com independência de classe, sem ilusões eleitorais ou judiciárias, como resposta às investidas das burguesias nacionais e do imperialismo. É uma lição que deve ser proclamada aos quatro cantos junto às bases de nossas estruturas sindicais, tornando-se um pesadelo para os burocratas encastelados em seus aparatos sindicais e parlamentares.

 

 

  • Viva a luta independente dos povos do Tapajós!
  • Fora imperialismo da Amazônia e de toda a América Latina!
  • Pela recuperação dos métodos históricos de luta dos trabalhadores!

 

 

Miércoles, 18 Febrero 2026 20:54

A 13 años del asesinato de Juan Pablo Jiménez

¡Abajo la impunidad patronal!

Organicémonos para la lucha anti imperialista.

Conmemoramos una año más de la muerte de Juan Pablo Jiménez, asesinato que ha quedado impune para la patronal subcontratista Azeta, y de la mandante Chilectra (Enel).

J.P. Jiménez con sus compañeros de sindicato se encontraba dando una lucha contra el subcontrato que es una forma que tienen las patronales de fragmentar a la clase obrera y atacar sus condiciones laborales.

El escenario actual se enmarca en una mayor injerencia del imperialismo norteamericano en Latinoamérica y el mundo, en busca de imponer un nuevo orden mundial con una nueva relación entre el capital y el trabajo, con intervenciones militares, extorsión, guerra arancelaria, asedio como en Cuba. O con reformas laborales como la que se busca imponer en Argentina por el gobierno de Milei, con la ayuda del peronismo y la burocracia sindical, reforma que es resistida por la base de las organizaciones obreras y que se resolverá en el terreno de la lucha de clases, sólo confiando en nuestras propias fuerzas, con nuestro métodos y con una dirección independiente de los patrones y su Estado

El imperialismo yanqui ha tenido que vérsela con las organizaciones obreras y de la juventud, ante la profundización de la política antiimigrante de Trump que ha tenido respuesta de la de la clase obrera norteamericana, con acciones en todo el país con centro en Minnesota y paros parciales de algunos sindicatos.

En Chile se apresta asumir el gobierno del ultrareaccionario Kast que buscará alinearse, como lo hizo el gobierno saliente de Boric, con el imperialismo. Para ello ya se anuncia la llegada al país del rancio secretario de estado norteamericano Marco Rubio para la asunción del nuevo gobierno. Seguramente, tanto el gobierno saliente como el que entra buscaran dar la imagen de una ceremonia “republicana” y de “unidad nacional a pesar de las diferencias ideológicas”. El contingente policial será nutrido.

Debemos derrotar los planes del gobierno y el imperialismo contra nuestra clase. Con la organización y métodos de la clase obrera, debemos impulsar la creación de sindicatos, la recuperación de aquellos en manos de dirigentes amarillos y propatronales, impulsar la militancia en ellos, debemos confiar en nuestras propias fuerzas y superar la legalidad burguesa que constituye una atadura de los sindicatos al estado burgués.

¡Levantemos bien alto la bandera la lucha contra la impunidad del asesinato de Juan Pablo y de todos nuestros caídos!

¡Abajo el subcontrato!

Por la unidad de las filas obreras de todo el continente

¡Impulsemos un congreso obrero de delegados con mandato para discutir un plan de lucha!

¡Fuera el imperialismo de toda América Latina!

¡Por un gobierno obrero!

¡Por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!

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