viernes 4 septiembre , 2026 | 10:15

A 88 años de la fundación de la IV Internacional

4 septiembre, 2026

 

La banlieue de París fue la sede para la Conferencia de fundación de la Internacional, el 3 de septiembre de 1938, ante la presencia de delegados que representaban a gran parte del mundo. La consumación de esa reunión fue un logro en sí mismo, ya que el estalinismo realizó todo tipo de maniobras para evitarla. Recordemos que uno de los organizadores, Rudolph Klement, fue asesinado antes de la Conferencia y se perdieron muchos documentos importantes. Erwin Wolf y León Sedov (el hijo de Trotsky) también fueron asesinados por la GPU poco antes del evento. Trotsky no pudo participar porque estaba exiliado en México.

La creación de la nueva Internacional se daba en un escenario mundial en el que las grandes potencias se preparaban para la Segunda Guerra Mundial, después de varias derrotas de procesos revolucionarios, por ejemplo en España y Alemania, donde el estalinismo acentuó su rol como una dirección contrarrevolucionaria. La tarea era recobrar una continuidad teórica y política del marxismo revolucionario ante los embate sufridos en esa época.

La IV Internacional intentó formar una nueva dirección revolucionaria con un programa de transición, que fue la expresión de las conclusiones de la Revolución Rusa generalizada para toda una etapa. Planteó las tareas históricas del proletariado para destruir el sistema capitalista en continuidad programática con la III Internacional antes de su estalinización. Del método y el programa establecidos para enfrentar al sistema capitalista, preparar la revolución y su posterior transición surge la superioridad teórica y política del trotskismo frente a las tendencias políticas que se apropiaron de la bandera del comunismo para humillarla. Ninguna otra corriente puede sostener de forma consecuente la perspectiva de la revolución socialista ante las nuevas generaciones. Es por eso que, aun a 88 años de su fundación, sigue tan vigente.

Actualmente, los revolucionarios nos encontramos ante procesos históricos inéditos y novedosos. El imperialismo norteamericano está en su debacle histórica y, en su decadencia desarrolla tendencias guerreristas: el ataque a Irán por parte de EE. UU., la guerra abierta en Ucrania por parte de Rusia, el genocidio en Gaza por parte del enclave imperialista de Israel. China avanza en la escena mundial en medio de un proceso tortuoso de asimilación capitalista. La decadencia económica de las potencias imperialistas y el escenario convulsionado por conflictos deja como consecuencias en el mundo la reaparición de un proceso inflacionario generalizado, crisis políticas y una crisis histórica de las formas de dominación del capitalismo. Este escenario mundial expresa la ruptura del equilibrio inestable que se desarrolló en la etapa de posguerra y abre paso a un proceso de descomposición del imperialismo y de asimilación de los ex Estados obreros.

A 88 años de su formación, las tareas históricas que planteó la IV Internacional siguen intactas. Tenemos las herramientas teóricas y políticas legadas del marxismo: las obras de Marx y Engels, la teoría del imperialismo, la teoría del partido revolucionario, el programa de las internacionales en su fase revolucionaria, la teoría-programa de la Revolución Permanente, el Programa de Transición y tantas lecciones programáticas de procesos vivos de lucha de clases. Tal como lo expuso Trotsky, aún persiste la crisis de dirección revolucionaria que retrasa la revolución mundial y le da una sobrevida a este sistema capitalista putrefacto. Entre las tareas más importantes de la nueva generación de revolucionarios se en encuentra la de recuperar el Programa de Transición y ponerlo en marcha en clave revolucionaria luego de que fuera tergiversado por tendencias centristas de posguerra bajo la influencia de visiones estatistas, redistribucionistas, sindicalistas y reformistas. Muchas de esas corrientes centristas terminaron degenerando y adaptándose al sistema capitalista.

Reconstruir la IV Internacional es intentar saldar la crisis de dirección revolucionaria, desplegar la acción revolucionaria ante una crisis mundial que sigue su curso y preparar la lucha por el poder. Desde la TRCI, ante este escenario, sostenemos la necesidad de una Conferencia Internacional con las corrientes que aun levanten la dictadura del proletariado para avanzar en la tarea de dotar de una dirección revolucionaria a los procesos de lucha de clases que se están produciendo.

A 88 años de la formación de la IV Internacional hacemos nuestra la definición programática de la IV que decía Trotsky. La Cuarta internacional se puede definir en estas palabras: ¡por la dictadura del proletariado!

 

 

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