TRCI-web

TRCI-web

 

“Se dice en el arte militar que quien envuelve al enemigo y le corta queda a menudo cortado él mismo. En la economía se produce un fenómeno análogo: tanto más someten los Estados Unidos bajo su dependencia al mundo entero, tanto más caen ellos mismos bajo la dependencia del mundo entero, con todas sus contradicciones y conmociones en perspectiva.”

León Trotsky, Europa y América, 1926

La ofensiva imperialista choca con la resistencia doméstica

 La ofensiva del Estado yanqui contra los inmigrantes iniciada el año pasado por la administración Trump, una profundización de la política de las administraciones demócratas de Biden y anteriormente Obama, en 2026 ha alcanzado cotas brutales con los asesinatos en plena calle de Nicole Good y Alex Pretti en Minneapolis. Hay que sumar la escalada de asesinatos de inmigrantes detenidos en los últimos meses. La muerte de Good a manos del ICE (Servicio de Control de Inmigración y Aduanas) el 7 de enero sirvió como catalizador de una movilización en el Estado de Minnesota, en el medio oeste, que llevó a casi 100.000 personas a las calles de Minneapolis el viernes 23/1, bajo un llamado a la paralización de las actividades (“No work, no school, no shopping”). El posterior asesinato de Pretti, el 24/1, encendió la indignación de amplios sectores de trabajadores, jóvenes e incluso de la cultura y el deporte. Ayer, viernes 30/1, el llamado a la paralización se extendió nacionalmente, con paros parciales de algunos sindicatos y sectores estudiantiles en ciudades de todo el país, de norte a sur, de este a oeste. La situación ha escalado a tal punto que las instituciones imperialistas y sus partidos han activado las alarmas y todos los mecanismos para intentar absorber el descontento y desactivar la movilización. Sin embargo, el conflicto se inscribe en una tendencia a la guerra generalizada que está descomponiendo las bases de sustentación interna del imperialismo yanqui en su propia casa. Los actuales enfrentamientos preparan los futuros choques del proletariado contra su propio Estado y son el escenario de una lucha de programas y estrategias en la pelea para que la clase obrera dé una salida revolucionaria a la crisis del sistema.

Trump y la crisis del statu quo de posguerra

 El último en entonar el réquiem para el llamado “orden mundial” de posguerra fue el primer ministro canadiense Mark Carney en la cumbre imperialista de Davos. Pero ya Donald Trump lo había anunciado en su primera presidencia al levantar el programa MAGA (Make América Great Again). A fines del año pasado, fue el propio Estado norteamericano el que lanzó su política de ofensiva imperialista total, atacando las bases políticas y morales de la Unión Europea, entronizando su apoyo incondicional a Israel y decretando la Doctrina Monroe 2.0, inaugurada con su actual intervención sobre Venezuela.

 Esta crisis, que puede verificarse en la debacle de las instituciones internacionales (ONU, OMC, FMI/BM, EU, OTAN) y de las relaciones entre los estados es sólo un aspecto de una totalidad, que los marxistas analizamos a partir del concepto de equilibrio inestable y sus combinaciones, entre los equilibrios económicos, interestatales y de lucha de clases. La ruptura de ese equilibrio está siendo encarada por Trump y el imperialismo norteamericano con esta línea ofensiva, en un momento histórico preciso, caracterizado por la descomposición imperialista y por la necesidad de completar la asimilación de los ex Estados obreros, centralmente Rusia y China. Pero esta ofensiva implica toda una serie de contradicciones internas ante la ruptura de este equilibrio.

La democracia imperialista madura en razzias y centros de detención

 El estallido de todas las cínicas “reglas del orden internacional” establecidas por el propio imperialismo para intentar mantener cierto equilibrio para derrotar a la clase obrera mundial y al bloque de los Estado obreros luego de la segunda guerra mundial, ahora reemplazadas por la imposición de la relación de fuerzas pura y dura a partir de antagonismos económicos, aranceles y eventualmente (y cada vez más asiduamente) por las armas, genera un erosión de las propias instituciones de la democracia imperialista puertas adentro. Esta erosión, que no es nueva, ha llevado a estas instituciones más allá de su punto de maduración, es decir, a la descomposición, detonando los mecanismos de dominación de las masas desarrollados históricamente por el imperialismo norteamericano, mecanismos que no por nada sirvieron de ejemplo al resto de los Estados imperialistas y también, de forma muy limitada, a las semicolonias, con su farsa de división de poderes, garantías constitucionales y “voluntad popular” expresada en las urnas. No se trata de una orientación particularmente reaccionaria de la actual administración, sino de elementos estructurales anclados en la descomposición del capitalismo como sistema, que arroja a una porción cada vez más masiva de la humanidad a la miseria, la desocupación, la migración obligada, la guerra y el genocidio (Palestina).

 La ofensiva imperialista actual tiene en su núcleo el establecimiento de una nueva relación entre el capital y el trabajo; se comienza a resquebrajar así, junto a la envoltura democrática de la dictadura del capital, el equilibrio social. El enfrentamiento entre las clases fundamentales queda planteado. Las actuales movilizaciones y los paros parciales en el conjunto de EEUU contra las razzias y los centros de detención del ICE, y más en general contra la brutal política represiva interna del Estado norteamericano, deben entenderse como una preparación en esta lucha. Lucha que para el proletariado no puede tener otro objetivo que el poder del Estado para dar una salida revolucionaria al equilibrio inestable en crisis.

El culto a la democracia: un valioso tiempo perdido

 La actual lucha contra el ICE y sus métodos de terrorismo de Estado es un enorme ejemplo para los trabajadores de todo el mundo. Aún sin ser plenamente conscientes, los trabajadores de Minneapolis, Saint Paul y del conjunto de EEUU están dando una pelea antiimperialista, poniendo un obstáculo mayúsculo a los intentos de Trump de avanzar hacia el control de América Latina, Medio Oriente, Groenlandia y, hasta el final, de todo el planeta. Los métodos de lucha callejera y la organización de la autodefensa, así como la perspectiva de huelga general, son elementos destacados para desarrollar un programa de enfrentamiento al Estado imperialista.

 La potencia de la lucha ha llevado a las mediaciones burguesas a actuar. Es el caso del Partido Demócrata, que pretende absorber las movilizaciones llevándolas al parlamento, a partir de una negociación por los fondos destinados al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), y a las elecciones de medio término de noviembre de este año. Como su pata izquierda, aparecen los sectores “combativos” del sindicalismo, como la dirección del UAW (automotrices) que llama a organizar la huelga general… para 2028! O el DSA (Socialistas Democráticos de América), que cuestiona al establishment demócrata pero no sólo no rompe con ese partido imperialista sino que no ofrece más que un programa de tibias reformas para intentar recomponer la podrida democracia burguesa yanqui.

Un programa y una dirección revolucionarios

 La pelea contra el ICE ha destacado a una nueva generación de luchadores que ensayan tácticas de lucha “anticapitalistas”, poniendo en el centro de sus acciones a las empresas que bancan al ICE y la política anti-inmigrantes de Trump, como la hotelera Hilton que aloja a los efectivos de la “migra”, los restaurantes y tiendas que los alimentan, a las aerolíneas encargadas de las deportaciones y a los propios aeropuertos. También practican el boicot a las empresas que delatan a los inmigrantes y prestan sus instalaciones para las redadas. Estas interesantes iniciativas, sin embargo, serían elevadas a la enésima potencia bajo la dirección de los sindicatos de esas ramas económicas. Por no hablar de los sindicatos industriales capaces de golpear en el acero, el aluminio, el petróleo y las automotrices, ramas que Trump usa como armas de destrucción masiva contra los trabajadores del resto del mundo con su guerra arancelaria y sus intervenciones militares (Venezuela). Los elementos de autodefensa también podrían verse fortalecidos a partir de su estructuración por las organizaciones obreras. Es fundamental la inserción de los sindicatos en los lugares de trabajo a través de delegados y comités elegidos y mandatados por la base. Para ello, por supuesto, se hace necesario recuperar los sindicatos y las centrales sindicales de manos de la inmunda burocracia sindical imperialista, que ha visto detener, deportar e incluso asesinar a sus propios afiliados por el ICE sin mover un dedo.

 En América Latina, percibida como patio trasero por Trump, la mejor forma de apoyar a los trabajadores norteamericanos en lucha es enfrentando a nuestros propios gobiernos y burguesías, que intentan hacer pasar el ataque de las reformas pro imperialistas como la reforma laboral y el resto de reformas de Milei, los ajustes de Lula y la represión de Boric que promete ser fortalecida por Kast. Lo mismo en el resto de los países de nuestra región.

 No será posible enfrentar la dirección imperialista de los sindicatos con las manos vacías, es clave construir un partido revolucionario de la clase obrera, capaz de dirigir al proletariado en su ruptura con las instituciones y los partidos de la democracia imperialista y que se constituya como sección norteamericana del partido mundial de la revolución, la IV Internacional.

¡Destrucción del ICE y de todo el aparato represivo!

¡Fuera el imperialismo de Venezuela, el Caribe y de toda América Latina!

¡Fuera yanquis de Medio Oriente!

¡Por un gobierno obrero, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ninguna confianza en Estado Burgués

Por un plan de reconstrucción organizado por los sindicatos

El domingo 18 en la madrugada nuevamente se han iniciado y propagado incendios por la Región del Ñuble y Bio Bio.

Una vez más se ven afectados miles de familias obreras, que han perdido todo, viviendas y enseres, incluyendo la vida 20 de personas según fuentes oficiales.

Esta tragedia obrera se repite año a año, como las ocurridas en quinta región, donde la respuesta del gobierno, es decretar estados de excepción, toques de queda y militares en la calle. La misma línea reaccionaria para la pandemia, y para los incendios.  Vemos, el cinismo de los políticos patronales posando de “solidarios” cuando ha sido su negligencia ahora y antes,  como lo pudimos ver con los incendios de la Quinta Región donde la población quedó botada.

Demás está decir que las forestales que despejan terreno para nuevas plantaciones o las mineras con proyectos estancados en la zona ya están diseñando el reordenamiento de sus negocios.

La anarquía propia de la producción capitalista, lleva a que no estén disponibles los recursos ni la infraestructura capaz de combatir los incendios de forma eficaz, teniendo las familias obreras que arriesgar y perder sus vidas para contener la destrucción.

El estado busca impedir mediante la represión expresiones independientes de organización y solidaridad obrera. Buscan controlar toda ayuda “a través de los canales” institucionales, mientras preparan el camino de la especulación de inmobiliarias, constructoras, de materiales, etc que trae consigo “la reconstrucción”.

Diversas organizaciones sindicales de todo el país en particular de la zona, junto a otras organizaciones sociales, se han puesto en marcha para asistir con solidaridad y con brigadas de apoyo para dar respuesta a la tragedia.

Es necesario que los sindicatos tomen un rol activo ante la emergencia, exigiendo y tomando los recursos necesario para contener la catástrofe, como luchar por un plan de reconstrucción inmediato que parta de poner en marcha la producción de materiales (en metalúrgicas, acereras, la industria forestal, etc), imponiendo el control obrero  en la rama de la construcción tomar los recursos y desarrollar un plan de reconstrucción.

Luego de más 5 años que Gustavo Gatica fuera dejado ciego por un disparo del “carnicero” de carabineros Claudio Crespo, la justicia burguesa lo absolvió de toda culpa alegando legítima defensa, al tiempo que establecía su autoría en tal mutilación.

Gustavo Gatica hoy es diputado por cupo de las filas del oficialismo y, antes que llamar a luchar contra la impunidad, mantiene ilusiones en que su nuevo cargo en la institucionalidad burguesa podría hacer una diferencia.

La verdad descarnada es que la aparato estatal descompuesto actuó de conjunto para brindar impunidad, siendo un caso testigo de las decenas de asesinados y centenares de mutilados y torturados de la semiinsurrección de octubre del 19.

Hoy en las vísperas de la asunción de un gobierno ultrarreaccionario, con total liviandad,  jueces fallan absolviendo a represores y sentando las bases de lo que se viene en el próximo periodo. Un espaldarazo a la institucionalidad represiva ya que nuevos eventos de la lucha de clases, llenarán las cárceles de más presos políticos, y las llamadas “violaciones a los derechos humanos” estarán a la orden del día.

No se trata de un cambio de color político de gobierno. Es el propio gobierno de Boric, del FA y del PC, el que allanó el camino a una institucionalidad represiva, como parte de intentar saldar la crisis de dominación imperialista en los semiestados ante el grado avanzado de la descomposición del capitalismo de conjunto.

Aquí fue la ley Naim Retamal, impulsada por el actual gobierno, la que actuó como cuña para fraguar este resultado. Pero lo mismo podríamos decir con la ley de infraestructura crítica, la ley de uso de la fuerza para la intervención militar, la militarización de zonas del país, la utilización de ley de seguridad del estado para el encarcelamiento de líderes sociales, la ley “antitoma” para desalojar violentamente a pobladores de sus viviendas en defensa de la propiedad de los ricos, como está aconteciendo en la toma de San Antonio, etc.

Hoy, ante la estrepitosa derrota electoral, la coalición gobernante se desgrana y se pasa factura de su propia desidia, intentando reubicarse para el próximo periodo. Han perdido su potencial mediador y por ello, alas del PC o el FA, se rasgan vestiduras para desmarcarse de su gobierno y de las consecuencias de sus propias políticas. Desbordantes dosis de cinismo burgués.

Todos juntos, oficialismo y oposición, siguen empeñados en conjurar al “estallido” que supieron concebir. El caso Gatica los haya unidos en la represión y la impunidad, mientras se deshacen en explicaciones sobre si aquella irrupción de masas tenía dosis legitimidad o era condenable. Temerosos ante potenciales nuevas gestas de masas, dado que las herramientas de contención de la democracia para ricos se encuentran agotadas luego de sendos fracasos de ensayos constituyentes.

Los pasos del nuevo gobierno pasan por disciplinar a la clase obrera, imponiendo flexibilidad, represión a sus luchas y ataque a sus procesos de organización.

No necesitamos un estallido 2.0. Necesitamos organizar a la vanguardia obrera en un partido revolucionario que se dirija a disputar la dirección de la clase obrera concentrada en la producción. Es allí donde se darán las próximas batallas para preparar las etapas de una insurrección consciente que de por tierra con el aparato burocrático-militar de la patronal y coloque en el poder a la clase obrera.

La descomposición del capitalismo imperialista, que está más expuesta con la ofensiva yanqui en Latinoamérica o medio oriente, vuelve a la organización y acción del proletariado internacional un elemento crucial que ya está en movimiento. Para ello la dirección revolucionaria internacional, el partido mundial de la revolución socialista, la reconstrucción de la cuarta internacional, es una necesidad ineludible.

La lucha contra la impunidad no puede tener otro corolario que la lucha por la disolución de carabineros y las fuerzas represivas, arrancando de sus cárceles a todos nuestros presos.

 

No a la impunidad, Castigo a los represores de ayer y de hoy

Libertad y desprocesamiento de los presos por luchar

Disolución de Carabineros

Organicemos las filas obreras

¡Derrotemos la agresión imperialista en Venezuela, con la clase obrera organizada!

¡Fuera yanquis del Caribe y América Latina!

En la madrugada del 3 de enero, el imperialismo norteamericano bombardeó regiones de Venezuela y capturó a Maduro y su esposa, en su escalada por disciplinar a la región con su “nueva doctrina Donroe”, como la hace llamar.

Es evidente que no van a ser los gobiernos supuestamente progres de los Lula, Sheinbaum o Petro los que saldrán a defender al pueblo venezolano, ya que están unidos por múltiples lazos al imperialismo norteamericano. Tampoco habrá una respuesta de las burocracias restauracionistas de China y Rusia, ya que pretenden asimilarse al sistema capitalista negociando con el descompuesto imperialismo norteamericano.

La escalada guerrerista que abrió Trump al bombardear Venezuela indefectiblemente acelera los tiempos de la lucha de clase y son procesos históricos que obligan a nuestra clase a saltar etapas, o comprimirlas, es decir, se deben tomar tareas transicionales en la lucha por el poder para no sufrir una derrota catastrófica. Es tarea del proletariado venezolano poner bajo control obrero la rama petrolera, quebrar al ejército, recuperar las armas y organizar la lucha por un gobierno obrero, creando destacamentos de vanguardia para construir un partido revolucionario como sección de la IV Internacional reconstruida. Debemos, como revolucionarios, apoyar a los grupos trotskistas de Venezuela que peleen por esta perspectiva y levantar bien en alto para la región la ocupación de toda empresa yanqui, como Chevron y otras, en una lucha antimperialista contra todos los gobiernos de turno, así sean aliados proimperialistas, como los Milei, o supuestos opositores, como Lula.

Son los trabajadores venezolanos los que deben saldar cuentas con el gobierno descompuesto de Maduro y las cúpulas militares. Hay que destruir a las fuerzas represivas como la policía y las fuerzas parapoliciales, que fueron las garantes del saqueo y explotación al pueblo. Hay que desarrollar los embriones de un proceso revolucionario para derrotar la ofensiva norteamericana y estar mejor preparados para los futuros objetivos del imperialismo, como puede ser Cuba.

Llamamos a los trabajadores de EEUU a enfrentar a Trump, romper con los partidos imperialistas y aliarse a los trabajadores de la región que pelean contra el imperialismo por una salida revolucionaria, por una Federación de Repúblicas Socialistas de América Latina y el Caribe.

Proponemos una reunión urgente de las tendencias trotskista en la región para discutir una campaña internacional y acciones en común.

 

Lunes, 15 Diciembre 2025 23:00

Ganó Kast, preparemos nuestras fuerzas

La segunda vuelta de elecciones presidencial le dio una amplio respaldo, ganando en todas las regiones del país, al candidato de extrema derecha Jose Kast por sobre la candidata del oficialismo Jeanette Jara (58% vs 42%).

Como toda elección burguesa, el resultado es una expresión distorsionada, de la oscilación política de las masas, en este caso respaldando al candidato pinochetista, cuya familia está directamente ligada a los crímenes y desapariciones durante la dictadura militar.

En su discurso inicial, Kast blandió los típicos slogans de los gobiernos autoritarios de “dios, patria y familia” alternando con el de “orden y progreso”. Vinculando, como ha venido haciendo desde la prensa burguesa hasta los partidos oficialistas, migración a delincuencia insuflando la política xenofóbica.

Ante una numerosa convocatoria de miles en una las comunas de la burguesía y alta pequeñaburguesía -mientras reprimían a manifestantes que repudiaban el triunfo en plaza dignidad- indicó su orientación al fortalecimiento de las fuerzas represivas, Carabineros, PDI y a las fuerzas armadas “que tanto han hecho por el país”, en abierta referencia a su identidad de origen.

“No más paros” fue el mensaje enviado a los trabajadores de la educación y al resto de la clase obrera, que enfrentará con su programa de ajuste fiscal. Señaló que en su gobierno no se tolerarán “barricadas” o ataques a las fuerzas del orden, en clara referencia a que en caso de irrupciones sociales como la semiinsurreción de Octubre del 19, su salida será una represión cruenta, impunidad para represores y persecución a los que luchan.

Pero sabe que esta tarea no le basta con una mayoría en las urnas, ya que el orden que promete al gran capital debe imponerse en la lucha de clases. Y para ello reeditará la política de los “grandes acuerdos” para lo que el actual oficialismo no sólo ya mostró su predisposición sino que fue el artífice de pavimentar el camino de leyes represivas, encarcelar y perseguir a luchadores, implementar la flexibilización laboral, hacer en salvataje a las AFPs, desalojar tomas, etc

Su programa de gobierno se encuentra en elaboración en los escritorios de los capitalistas y agentes del imperialismo.

Se alineará con el gobierno de Trump, seguramente restablecerá relaciones con el genocida Netanyahu, y se alineará con las políticas de la doctrina Monroe 2.0, integrándose técnica y operativamente al ejército yanqui, o apoyando las aventuras militares del imperialismo en la región.

Su régimen de “libertad”, prometió libertad ideológica, pero limpiando las universidades de “grupos ideológicos”; libertad de expresión, pero persiguiendo y encarcelando a la juventud que pinte paredes; libertad de manifestación, pero serán reprimidas “si no respetan a la autoridad”.

Pronto comenzarán a diseñar las “reformas” que apunten a una mayor flexibilidad laboral (adaptabilidad contractual), quitando o modificando la indemnización por despido, revisión de la jornada de 40 horas para incorporar más elementos de flexibilización, pretenderá aumentar la edad jubilatoria entre otras perlas que apuntarán a aumentar la explotación obrera.

El oficialismo actual ya se prepara para ser los voceros de eventuales luchas o “movimientos sociales” que surjan como una expresión de “lucha contra el fascismo”. Algunos agrupamientos de la izquierda centrista ya se disponen a recibir de brazos abiertos en un frente unido a estos elementos burgueses y pequeñoburgueses al servicio del capital.

Pese a la contundencia de los resultados, entre dos candidatos con las mismas propuestas, se profundiza la crisis social que corre por todo el cono sur producto genuino de la descomposición capitalista, y se acentúa con ello la separación de las masas del Estado que harán que procesos de la lucha de clases hagan tambalear el proyecto de estabilizar el régimen de la democracia burguesa. Aquí aplica aquello de que “cuanto más desarrollada está la democracia tanto más cerca se encuentra -en toda divergencia política profunda, peligrosa para la burguesía- del pogromo o de la guerra civil.”(Lenin).

Kast se inscribe en el tipo de gobierno bonapartistas, como el de Milei en Argentinta o Noboa en Ecuador, que fortalecen el aparato represivo, recostándose en el imperialismo, descargan sus ataques sobre el proletariado, para intentar modificar la relación capital trabajo.

El desafío de la hora es preparar las fuerzas de nuestra clase, recuperando los sindicatos, impulsando un gran Congreso de Delegados Obreros, organizando como fuerza auxiliar a la juventud en escuelas y universidades, para impulsar un programa de independencia de clase que enfrente a la burguesía, con los métodos obreros como los paros, huelgas, tomas, marchas, barricadas, golpeando directo en la producción.

La derrota de la coalición gobernante puede dar espacio para el surgimiento de alas populistas ligadas al PC que llevarán a la vía de la conciliación de clases. No puede haber cabida para que se generen nuevas mediaciones, debemos construir un partido revolucionario que agrupe a lo mejor del activismo y la vanguardia obrera y juvenil. Un partido como sección nacional de una dirección internacional de la revolución socialista, la cuarta internacional reconstruida.

Por Marcos Álvarez

 

Este domingo 14 de diciembre se realizará el balotaje electoral, donde se determinará quien compondrá la junta de administradora de los intereses capitalistas.

Ambos candidatos tanto la oficialista Jara (PC- Frente Amplio y ex concertas) y el ultraderechista Kast (representante de partidos pinochetistas), se aprestan bajo distintos matices a administrar los intereses de la burguesía. Ambos candidatos coinciden en el reforzamiento del aparato represivo del estado burgués y la criminalización de la clase obrera. Ambos coinciden en continuar con esta línea de “orden burgués” y reivindican los desalojos y la represión a las tomas por vivienda, solo que se diferencian en los ritmos en que se llevara a cabo, y si se hará mediante el garrote y la zanahoria como lo hace el gobierno de Boric (con la maniobra ante las  elecciones de expropiación parcial que solo significa división y engaño para la toma de San Antonio), o con la línea de respetar los fallos judiciales, lo que significa el garrote directamente como lo anuncia el ultraderechista Kast.

La línea del imperialismo para Latinoamérica es la de reforzar su dominación sobre su patio trasero, mediante una política más agresiva. Como lo vemos en Venezuela, o con los planes de reformas laborales como la que busca imponer Milei en Argentina, que toma la receta del gobierno “progresista del PC- Frente Amplio” para establecer flexibilidad de jornada y acuerdos individuales, o con la burocracia sindical.

Para la burguesía se trata de imponer una relación capital- trabajo para asegurar su pervivencia como clase parasitaria. En ese sentido se inscribe el debate sobre el fin de la “indemnización por años de servicio”, que amaga Kast para añadir aún más flexibilidad concediéndole uno de los anhelos más importantes que ha tenido la patronal. En todo caso, con Piñera las patronales buscaron que se hiciera una reforma a las indemnizaciones pero esto hizo mucho ruido en la clase obrera que lo tiene como una conquista mínima ante el despido arbitrario de los patrones, y que puede convertirse en un factor que incendie la pradera. No es descartable que la burguesía reavive este plan, tomando en cuenta la fragmentación y estatización de los sindicatos que se encuentran atados a la legalidad burguesa, y al accionar traidor de la burocracia, que durante el gobierno actual pactó una tregua con la burguesía para dejar pasar los ataques contra la clase obrera con despidos, flexibilidad, y ajustes.

En este escenario burgués de elecciones llamamos a votar nulo.

Por una salida obrera

Ante la crisis de la vivienda, los despidos, y ataques a las condiciones de la clase obrera y el pueblo, debemos imponer el control obrero por rama de la producción, la escala móvil de salario y de horas de trabajo. Debemos impulsar un congreso obrero con delegados con mandatos y revocables para discutir un plan de lucha ante estos ataques y forjar una salida obrera.

Debemos saldar la crisis de dirección revolucionaria, unificando a la vanguardia para preparar las próximas batallas. Se hace necesaria la construcción del partido de la revolución proletaria mundial, la Cuarta Internacional.

Viernes, 12 Diciembre 2025 19:30

El problema de la vivienda

Por Carlos Reyes

La dominación capitalista en su afán de acumulación y ganancias de riquezas a costa de la superexplotación de la clase trabajadora y el pueblo pobre, es indiferente en torno a las necesidades básicas de las masas oprimidas. Solo a costa de lucha y organización obrera y popular se han podido conquistar mínimos derechos sociales, los que constantemente corren el riesgo de ser arrebatados.

En los países dominados por el imperialismo (semicolonias) la situación es aún más grave. La dependencia económica y el saqueo de las riquezas, garantizada por gobiernos títeres, imposibilitan obtener o sostener en el tiempo mínimos derechos en salud, educación, entre tantos otros.

En la larga lista de carencias que impone el capitalismo, una de las que más duele es la negación al derecho a vivienda.

Históricamente las clases oprimidas han sido abandonadas a su suerte con el tema de disponer de un espacio donde residir. Las privaciones de todo tipo siempre han sido la norma.

Pero en la medida en que el capitalismo surgía y se expandía hacia cada rincón del planeta esta situación se exacerbo. Los centros urbanos crecieron como nunca antes, a costa de la explosión demográfica que produjo la presionada migración campo-ciudad, única forma para garantizar la dominación capitalista sobre la clase obrera y el pueblo pobre.

De este modo la burguesía impuso una configuración de las ciudades acorde a un diseño clasista, segregador y físicamente muy limitado, del que también sacan jugosas ganancias los capitales dueños de constructoras e inmobiliarias, quienes en la práctica controlan la edificación de las llamadas viviendas “sociales”.

Al dejar esta problemática al mercado, el estado burgués jamás pudo y podrá dar solución al derecho a techo. Siempre pondrá en primer lugar la propiedad privada ante las “soluciones habitacionales”.

Chile no ha sido la excepción a esta realidad. Los trabajadores hemos tenido que luchar constantemente por conquistar un sitio donde vivir.

A mediados de la década del 50’ del siglo pasado comenzaron una serie de tomas en las periferias de las ciudades que decantaron en grandes poblaciones. Se debió enfrentar al estado y sus fuerzas represivas para imponer el derecho a casa.

Posteriormente se establecieron desde los gobiernos de turno, escuálidas políticas públicas sobre la vivienda; en donde reina la especulación por parte de los propietarios de terrenos y la banca se enriquece a costa de endeudar de por vida a las familias de escasos recursos.

A partir de ese contexto han surgido múltiples organizaciones de pobladores que se organizan en torno a la demanda habitacional. Algunas de ellas solo con el afán de escalar en puestos de la institucionalidad burguesa, como lo es actualmente “UKAMAU”, y otras ubicándose desde una izquierda critica al modelo, pero en una lógica de presión al régimen que a larga altera muy poco la desidia del régimen en torno a esta materia.

 

La democracia burguesa al servicio de la propiedad privada y el capital inmobiliario.

 

La demanda de la “casa propia” siempre ha sido un factor de organización y lucha contra el estado y la propiedad privada.  Desde el nacimiento de históricas poblaciones con las tomas, las protestas contra la paupérrima infraestructura de las viviendas “sociales” (“casas Copeva” “casas chubi”) y el surgimiento de comités de allegados y agrupaciones de deudores habitacionales, hasta hoy se ha mantenido una continuidad organizacional en torno a esta problemática.

Los muy escasos avances en esta materia solo han sido fruto de la lucha de los cientos de organizaciones que se desenvuelve en este plano de la lucha contra el capitalismo. Pero es insuficiente.         La crítica situación que afecta a miles de familias trabajadores sin hogar nos obliga a desconfiar de los gobiernos y sus migajas.

Modestamente afirmamos que el derecho a vivienda se debe conquistar desde la clase obrera y sus sindicatos. Golpeando donde más le duele al capital, en sus industrias, faenas y servicios. Ejerciendo el control de los trabajadores sobre la patronal, la producción y la administración. De esa manera se podrá instalar e imponer la demanda hasta el final.

Al gobierno Boric no le ha temblado la mano a la hora de desalojar y reprimir con fuerza decenas de tomas, dejando a cientos de familias en la calle (toma “Dignidad”, “Cerro 18”, etc.).

Un caso dramático es el de la toma de San Antonio. Mas 4500 de familias trabajadoras se han enfrentado a meses de estigmatización y de amenazas de desalojos que se concretarían en enero del 2026.  Ante la potencial crisis humanitaria que produciría tal situación, el ministro de vivienda salió a poner paños fríos anunciando una falsa “expropiación” y un programa de construcción a largo plazo.

No debemos confiar en las instituciones del estado ni en las organizaciones que nos hacen sembrar esperanza en ellas.

Se debe expropiar esos terrenos y el de todas las tomas existentes sin indemnización y su reconstrucción y mejoras deben ser bajo control de las organizaciones obreras y populares. Todo esto en coordinación con los sindicatos de la construcción e industrias afines que deberán poner a disposición mano de obra pagada por sus patronales y también expropiar los materiales necesarios para las obras

Debemos imponer a la burocracia sindical un congreso de delegados de base que defina un plan de lucha para alcanzar una solución habitacional definitiva para todos los trabajadores.

En ese congreso se deberá desde señalar los métodos de cómo enfrentar la represión en los desalojos hasta pensar la planificación de los nuevos y mayores barrios obreros que se construirán sobre las ruinas del régimen burgués.

Sábado 13 de diciembre de 2025, 14hs. Argentina-Chile. 

Pedir acceso por mensaje privado.

Enfrentemos la agresión imperialista de Trump y a sus títeres con los métodos de la clase obrera.

Por una Federación de Repúblicas Socialistas de América.

Martes, 18 Noviembre 2025 21:07

Primera Vuelta de la Derecha

Las elecciones del pasado 16 de noviembre dieron un amplio respaldo al conjunto de los partidos de derecha y de extrema derecha llegando a obtener de conjunto más del 50% de los sufragios (Republicanos, Nacional Libertarios y ChileVamos).

Pese a obtener la primera mayoría (con un 27%) la candidata del oficialismo obtuvo un resultado que no le permitiría remontar en una segunda vuelta presidencial.

Se repite el escenario de votación de segunda vuelta presidencial del 2021 que enfrentó a Boric con Kast (hoy Jara con Kast), que terminó dando el voto al actual gobierno pretendiendo expresar un “programa de transformaciones” que daría respuestas al “estallido social del 2019”, en su enfrentamiento al “fascismo”.

Ya en aquella votación de voto voluntario fueron a votar poco más de la mitad del padrón, en una expresión de la separación de las masas con el Estado. Hoy, pese a que Jara proviene del PC, es muy difícil “vender” su figura como la de una adalid de lucha contra el fascismo. No sólo por batir el record de “volteretas” políticas que ostenta el presidente, sino por tratar de renegar una y otra vez del mote de “comunista” presentándose como una genuina “socialdemócrata”, representante de un escudo protector de la “república democrática”.

Ese desgaste del efecto de la opción del “mal menor” es cosecha directa de las políticas represivas, antiobreras y de maquillaje institucional que fueron la tónica del actual gobierno. Esto sin contar que la evidente disputa de cargos y fondos que implica la disputa del “botín del Estado” dejó al descubierto su “espíritu republicano” en decenas de casos de corruptelas.

Persecución y encarcelamiento de activistas sociales; represión de luchas obreras y estudiantiles; batería de elecciones burguesas (constituyentes) y leyes reformistas para imponer políticas reaccionarias (salvataje AFP, flexibilización laboral); impunidad para policías y militares; ajustes presupuestarios por vía administrativa; cooptación estatal de “movimientos sociales”; entre muchas medidas que pintan el cuerpo un gobierno que desenvolvió la política de reacción de la burguesía para intentar restablecer el sistema de dominación del capital imperialista luego que fuera cuestionado por la semiinsurrección espontánea del 19.

Pese a estas políticas de cooptación y represión (sumemos el efecto reaccionario de intervención estatal en la Pandemia) no lograron imponer una derrota categórica a la clase trabajadora, aunque sí lograron contener y desviar hasta desvirtuar todo proceso de lucha y organización.

Entendemos las elecciones burguesas como una expresión distorsionada de las relaciones entre las clases. Tanto el resultado favorable a las fuerzas burguesas más reaccionarias, así como las expresiones más “anticasta” “pro-clasemedia” de la tercera fuerza (Parisi), igualmente reaccionarias, no son una cheque en blanco que permita al gran capital arrasar con ajuste y represión. Eso es algo que lo resolverá la lucha de clases y no el escenario electoral para renovar el personal que administre los negocios capitalistas.

Figuras como Kast o Parisi, representan los sectores más parásitos de esa burguesía rentística del capital financiero. Las políticas que impondrán, distintas en matiz de las de un Boric o una Jara, serán las que la burguesía está ensayando en distintos países como Grecia o Francia, de mayor flexibilidad laboral, ajuste fiscal, aumento de la edad jubilatoria, etc. Así como Milei, el más disciplinado de los discípulos del imperialismo en la región, intentarán un mayor alineamiento con la ofensiva del capital en medio de su descomposición, no sin enfrentar procesos de lucha y organización.

Lamentablemente organizaciones que se llaman revolucionarias aún no sacan lecciones de su apoyo a Boric en las elecciones pasadas, como también es lamentable la adaptación del centrismo al régimen buscando “enfrentar a la derecha” desviviéndose por empatizar con la “opinión pública”.

La fragmentación y atomización de las filas obreras, y el accionar de la burocracia sindical, sus políticas estatistas, etc., son uno de los escollos primordiales para superar. Se vuelve necesario que la vanguardia se prepare con un programa revolucionario para levantar una dirección revolucionaria internacional, que apunte a organizar a nuestra clase y armarla con un programa de transición que nos coloque en el umbral del poder, en lucha por la revolución socialista.

Página 1 de 28