
TRCI-web
La puesta en escena, no es sólo de Piñera
El gobierno de Piñera que continúa extremadamente debilitado ha intentado retomar la iniciativa mientras su cuerpo de ministros se desgrana continuamente producto de las definiciones presidenciales que exige con celeridad el mando capitalista.
Y esta iniciativa del gobierno se ha desarrollado con la vieja política del garrote y la zanahoria. De este modo intentó una vez más montar un mega operativo en la zona de la Araucanía donde desplegaron 900 efectivos de la PDI armados hasta los dientes que ingresaron a la comuna mapuche de Ercilla para requisar 1200 plantas de marihuana. Un operativo qué fue realizado el mismo día del juicio por el asesinato del comunero Camilo Catrillanca asesinado por el Estado con este gobierno al mando. El resultado del operativo dejando a un hacendado pinochetista y un policía muertos hundió aún más esta jugada del gobierno que intentaba reafianzarse en su base social reaccionaria.
Al mismo tiempo ha vuelto a reflotar un conjunto de medidas estatistas dadivosas de bonos COVID o IFE para zonas en cuarentena que pretenden capear la crisis sanitaria que se ha agudizado críticamente en lo que va del año.
Hasta el momento también han sido infructuosas las gestiones de este gobierno tanto para apurar la votación del TPP 11 (ante el eventual retorno a ese tratado del imperialismo norteamericano) como para aprobar el proyecto de reformas de pensiones, pretendiendo rayar la cancha de lo que se pueda llegar a discutir en la convención constitucional. El congelamiento de estas iniciativas se debe más a la cautela de la oposición de no querer subirse un barco de un gobierno que sostiene pero que no sabe si terminará hundiéndose.
Conciliadores constituyentes
Con el telón de fondo de las componendas entre los diversos partidos y aglomeraciones parlamentarias, en disputa por el botín de puestos del Estado y el posicionamiento de candidatos presidenciales de este año, se cerró la postulación a los cargos de la convención constitucional. Más de 1000 son los candidatos oficializados dispersos en los distintos distritos, muchos de los cuales bajo el mote de "independientes" postulan llevar a cabo una reforma del Estado en contraposición con los partidos "tradicionales". Tanto la dispersión de su representatividad como el mismo sistema electoral burgués vuelven bastante dudosa la posibilidad de conseguir peso en esa convención, por lo que es más seguro que ésta se transforme en un parlamento ad hoc de los mismos partidos.
Siguiendo la línea del impulso del "apruebo" organizaciones sociales tales como la coordinadora 8M, No + AFP, el colegio de profesores y la CUT, han presentado a sus principales representantes como candidatos a constituyente, ora en listas camufladas de "independientes" ora por su pertenencia a tal o cual partido. Así la burocracia sindical qué abierta o solapadamente apoyara el "pacto por la paz y el orden público para una nueva constitución", se presenta como candidatos de los trabajadores en este órgano del régimen burgués. Es así que Mario Aguilar del colegio de profesores o Bárbara Figueroa de la CUT pretenden mandar un mensaje al conjunto de los trabajadores organizados, que no pueden ser los trabajadores y sus organizaciones las que den una salida independiente del Estado y de los capitalistas. Es una forma indirecta de continuar lo que hacen al mando de nuestras organizaciones sujetándolas al Estado para que en caso de ser incorporados en la convención constitucional terminen de coronar el desvío del proceso semi-insurrección del 18 de octubre. De este modo Bárbara Figueroa junto al PC, llama a levantar una constitución de corte estatista donde entre otras cosas se deje por escrito el derecho al trabajo de la mano de organizaciones internacionales reaccionarias como la OIT. Ella junto a otros dirigentes sindicales candidatos (candidaturas amarradas con piola a sus cómodos puestos dirigentes en caso de no ganar) llaman a levantar un “nuevo pacto social" entre el capital y el trabajo. En otras palabras llaman a fortalecer las instituciones que garantizan la explotación la dominación del capital imperialista manteniendo maniatada y sometida a la poderosa fuerza de la clase obrera a una política de conciliación via el Estado burgués.
COVID para todos?
La pandemia ha pegado un nuevo salto en su gravedad aumentando la cantidad de casos positivos incluso mayores a los de la "primera ola" colapsando los servicios de urgencia de los hospitales y las clínicas impactando en las precarias condiciones sanitarias laborales y de infraestructura que enfrentan cotidianamente los trabajadores de la salud. Desde distintos sectores se llama a la aplicación de estrictas cuarentenas y expansión de las medidas con policías y militares para el "control" de la pandemia, como si esta intervención reaccionaria del Estado fuese una medida para proteger la vida de la población.
La feroz pelea internacional de los laboratorios y distintos países por apropiarse de los lotes de vacunación, y los suculentos beneficios que hay detrás de estas movidas, pretenden ser opacados con puestas en escena de un proceso de vacunación largo y tortuoso, proceso en el que la burguesía no dejará de pretender sacar una ventaja para descargar los efectos de la crisis sobre la población trabajadora aumentando los ritmos y condiciones de explotación con disminuciones salariales, despidos, subsidios a la contratación, utilización de mano de obra barata, flexibilización laboral etcétera etcétera, algo que quedó en evidencia en la casi duplicación de las fortunas acumuladas (de trabajo excedente expropiado) de los más grandes empresarios durante la pandemia.
Para dar una salida a esta crisis sanitaria es necesaria la intervención activa de la clase trabajadora la única que puede imponer verdaderos protocolos que se dirijan a proteger la salud de los trabajadores y del pueblo. En la actual situación, la única clase con la disciplina adecuada para cumplir y hacer cumplir verdaderos protocolos sanitarios, es la clase trabajadora. Es por ello que los sindicatos deben discutir y levantar las medidas de protección necesarias para proteger a las familias trabajadoras imponiendo medidas de control obrero. Es aquí donde los trabajadores de la salud juegan un rol prioritario para luchar y exigir todos los recursos necesarios para combatir los efectos de la pandemia. Las directivas de los sindicatos y federaciones de la salud se han dedicado a difundir el lema "quédate en casa" antes que preparar a los trabajadores para una lucha dura para combatir las causas de la precariedad del sistema de salud que hoy han llevado hasta el agotamiento de los trabajadores. Es necesario reunir a los delegados de los trabajadores en congresos por la rama productiva en reuniones presenciales, con las adecuadas medidas sanitarias, para discutir un programa y un plan de lucha para enfrentar tanto la pandemia como la crisis económica y las políticas del Estado.
Un importante desafío
Pese a que las masas no han sido derrotadas, la política electoral constituyente ha logrado dispersar, al menos coyunturalmente, su energía. Esto puede verse en el debilitamiento de las marchas semanales por la libertad de los presos políticos entre otras cosas. Contrario a aquellas corrientes qué ven mecánicamente en la crisis política del régimen un sinónimo de situación revolucionaria, la base espontaneista de estas lógicas los lleva a pensar en qué la revolución está a la vuelta de la esquina, ya que no avizoran la debilidad programática y organizativa de las organizaciones obreras, más aún cuando su perspectiva de transformación "revolucionaria" es coronada por el norte de la Asamblea Constituyente. Una vez más les decimos que la lucha de clases en su forma es nacional pero en su contenido es internacional, y por ende no puede tener salida dentro de procesos de transformación nacionales, menos aun cuando éstos están limitados a los marcos del régimen burgués.
Se vuelve prioritario un debate al interior de la vanguardia obrera juvenil y de cara a las grandes concentraciones obreras para preparar un periodo de conciencia y organización para los desafíos actuales y los que se vienen.
Imperialist democracy, a cracked shell
Statement of the TRFI
Imperialist democracy, a cracked shell
The assault on the Capitol in Washington, the seat of the US Congress, on Wednesday January 6th, shook the elite who run the most powerful capitalist country on the planet to its core. The institutional corrosion that has been going on for several decades, but which accelerated after the crisis of 2008, is taking a new leap.
The events of January 6th were a counter-revolutionary action, carried out by parastatal groups but encouraged by the head of the imperialist State itself, Trump, and with the complicity of the police and other regular forces of repression. A farce of the "march on Rome," which was not intended to seize power in a kind of self-coup, but to carry out a demonstration of forces to mark territory for the establishment that leads imperialist democracy, beginning with the elite of the Republican Party itself, who had just broken up with Trump by refusing to reject Biden's certification as the elected president by mandate of the electoral college. It is clear that, after losing the second round to elect the two Senators of the state of Georgia, and therefore the control of both legislative chambers, the action of the Trump movement on Wednesday January 6th, has demolished what was left of the RP, one of the two pillars of imperialist democracy. We had already commented on our aftermath of the presidential elections that the high voter turnout left the Democratic Party in crisis as well, since US democracy is designed as an elite system: the seizure of the Capitol was a direct action, weapons in hand, against this elite. And it was promoted by the movement that brought Trump to power in 2016, based on petty-bourgeois and underclass sectors and whose precedent was the Tea Party. A clearly reactionary movement, that is fed by the failure of imperialism to give the masses a way out in view of the depth of its historic crisis, which accelerated in 2008 and deepened even more in 2020 with the COVID-19 pandemic and the entry into a new recession.
But we must not forget that last year a movement of the opposite sign also came on stage, which questioned what we saw again on Wednesday: the role of the forces of repression, in particular the police, as pillars of the imperialist State. Although without succeeding in defeating these forces, which is very difficult without a determined intervention by the industrial proletariat, the relationship of the masses with the forces of repression and of the class sectors with the State, covered by the thin veil of imperialist democracy, has been completely exposed. The Trumpist gangs broke up a little more that shell of the dictatorship of capital which is bourgeois democracy. And now, the problem of the imperialist leadership in crisis is how to solve that issue, beyond the disciplinary measures that Democrats and Republicans will try to impose to try to recompose this idea of democracy that served, we must not forget, as the ideology par excellence to sustain the dominant role of US imperialism in the world, justifying all kinds of interventions in Latin America and lately the invasions of Iraq, Afghanistan, Libya and Syria or the drive given to the reactionary offensives of Israel.
The tasks that Biden has to tackle are arduous and we may workout various hypotheses of how the inner struggle is to be developed within both imperialist parties and further developments of the Trumpist movement itself. But, without a doubt, the biggest part of the US business community, which, through its bosses' syndicates for now, are the only element that has managed to discipline Trump within a very limited institutional order, are the ones who impose the agenda. Their goal is to redefine the capital-labor relationship by discharging a heavier load of the crisis on the backs of the working class, including the health care debacle in which the country is immersed and the so-called "concessions" (understood to be from the unions to the companies) to recover the rate of profit at the expense of working conditions and workers' wages. And a much more interventionist line in foreign policy, both elements putting in the center the relationship with the armed and auxiliary forces that we indicated above.
We must follow the pulse of these developments, but without a doubt it is very important to have in mind that to characterize Wednesday's action as a coup or self-coup, or frivolously characterize these counter-revolutionary elements as fascism without any further assessment that make up Trumpism, carries within it the fundamental error of, next to a program of defense of democracy, keeping the proletariat and the sectors of the masses that expressed themselves in the streets against the murder of Floyd and other African-Americans, tied to the imperialist leadership of the DP. There, Bernie Sanders and the DSA are playing a devastating role. On the contrary, the democratic character of the struggle is its anti-imperialist content, a struggle that we must withstand in the semi-colonies whose presidents have come out to support their new master Biden, except for the grotesque case of Bolsonaro, not because of champions of democracy but because of lackey's servility.
We revolutionaries must fight for the proletariat in the US to recover its unions from the counter-revolutionary leaderships of the Trumkas and other bureaucrats. The task is to confront its own imperialist State by supporting the national liberation struggle of the workers and semi-colonial peoples throughout the world. Fighting also against the consequences of poor health conditions in the workplaces in the midst of the pandemic, against layoffs, unemployment and wage cuts and take off of conquests based on a program of transition and, taking up again the best traditions of the US working class: factory occupations (sit-down strikes), self-defense picket lines and strikes. These will not be merely economic struggles, since the dynamic posed by the situation makes it necessary, from the very first minute, to raise the problem of armaments, of how to disarm the enemy and confront the bourgeois State. From the TRFI we are struggling dauntlessly to contribute to build a Revolutionary Workers' Party in the US, which will be one of the pillar sections of the reconstructed Fourth International. We insist on the urgency of organizing an International Conference for the reconstruction of the Fourth International, in which the currents that defend the program of the dictatorship of the proletariat will set in motion the gigantic task of beginning to settle the crisis of revolutionary leadership of our class.
COR Chile – LOI Brasil – COR Argentina
PTU (ex Prueba de Selección Universitaria). Perseguir y Castigar
Luego de que a inicios del año pasado amplios sectores de la juventud fueran protagonistas del boicot a la PSU, logrando la suspensión de la evaluación en varios recintos, recibiendo la ardua represión de carabineros, este año debuta la misma prueba con otro nombre, donde se retiran algunas preguntas y se ponderan algunos puntajes con la intención de esconder el carácter elitista y segregador, o sea burgués, del sistema educativo.
No sólo un cambio de nombre de una prueba que se volvió a dar con los recintos educativos blindados por todo el personal represivo, en una clara señal de que la juventud sigue siendo significada como un estigma conjurable para el Estado, sino que fue blindada por el propio gobierno quien trató de mostrar una supuesta “normalidad” de este proceso de selección excluyente. Así el ministro Belollio salió preventivamente a denunciar los posibles llamados a la “violencia” contra quienes deseen ejercer su “derecho de poder entrar a la universidad”, para corregir esta frase más tarde por el “derecho a postular a la educación superior”.
No conforme con esto desde el DEMRE se instruyó que se realizara listas negras con aquellos estudiantes que osaran manifestarse llamando al boicot a esta prueba, dejándolos excluidos de tanto de la rendición como del acceso a la educación superior junto, claro está, con la persecución “judicial y penal” correspondiente.
Y lo hicieron efectivo, cientos de jóvenes se manifestaron, muchos de la agrupación ACES, con barricadas y con la toma de las dependencias del DEMRE, fueron reprimidos, golpeados y encarcelados, para luego cínicamente llamarlos al “diálogo”, queriendo mostrar un rostro humano de un gobierno asesino.
Y es que luego del desvío constituyente el Estado endurece su persecución a los que luchan para seguir poblando las cárceles de presos políticos.
En la educación, generación tras generación se ha manifestado la descomposición de la misma sociedad de clases con ese sesgo evidente entre las escuelas para pobre o escuelas para ricos, algo que con el desarrollo de la pandemia se acentúa, entre quienes tienen educación particular y quienes ni siquiera poseen los recursos para la educación online. Y es en este contexto que se realiza esta PTU donde la falta del derecho a la educación se entrecruza con la falta del derecho al trabajo, siendo excluidos de las escuelas y universidades, y teniendo como presente y futuro la cesantía y la precariedad laboral.
No se trata ya de la mentada “gratuidad” por la que se luchó primeramente y que terminó en un conjunto de becas miserables en la farsa del gobierno de la Nueva Mayoría y la cooptación de la “bancada estudiantil” del Frente Amplio-Concerta-PC (este último desfinanciando y destruyendo la universidad Arcis, no olvidemos). Y es que una y otra vez se insiste en el estatismo educativo. Se apunta a que mayor o mejor educación en manos del Estado se convertirá a ésta en un derecho. Ahí es donde el ejército de reformadores de la pequeñaburguesía que postulan a la comisión constituyente se pavoneará con este slogan. A esto también apunta la demanda de “acceso universal” o de conquistar un “sistema articulado” del sistema educativo en su conjunto, mientras los hijos de la clase trabajadora siguen siendo excluidos de la misma. Hoy la crisis del capitalismo agrava esta situación en particular en los países semicoloniales incluidos aquellos que tienen un fuerte aparato educativo estatal gratuito que se cae a pedazos al mismo ritmo que son expulsados millones de jóvenes del aparato educativo y son predispuestos como mano de obra barata. E ahí el carácter de burgués de la educación que se deriva del carácter de clase del Estado.
El derecho a la educación y al trabajo se conquistarán mediante la lucha. No será con reformas cosméticas al Estado que resultará en que lo que den con una mano lo que saquen con la otra.
La lucha debe ser por abrir las puertas de escuelas y universidades al conjunto de la clase trabajadora y sus hijos. La juventud encendió la chispa que levantó en Octubre del 2019 a millones en una semiinsurrección espontánea. Hoy, es la juventud la llamada a preparar el escenario del ingreso de la clase obrera organizada, de la organización de sus destacamentos juveniles. Tomemos las escuelas y universidades como centros de debate y organización, como laboratorio de conciencias revolucionarias, como impulso a la necesaria organización de nuestra clase.
Comencemos por redoblar los esfuerzos por liberar a nuestros presos.
XIV Ordinary COR Congress 2020
First published in www.cor-digital.org on Dec 10, 2020.
On December 5th and 6th, we held the XIV COR Congress in Buenos Aires with delegates from different regionals and TRFI (TRCI) delegations from COR Chile and LOI Brazil.
The Congress was on-site (not online), since we considered it a duty of the organization to be able to debate, amid the pandemic, the tasks of the revolutionaries and to vote a new leadership. It was important to be able to bring together the delegates of the regionals and the international delegations in order to exchange militant experiences during the pandemic and to discuss the trends on the international and national levels.
Throughout the pandemic period, we managed to keep the cells functioning, with in-person meetings at the regionals and national online meetings, because of the restrictions. This allowed us to further strengthen the organization in the Leninist party concept of legal and illegal work. The holding of the Congress in person was the logical conclusion of our policy as a party.
On both the international and national levels we are going forward in the need to deepen a debate on the aftermath of the pandemic and the world crisis of the capitalist system, what we call a reactionary general rehearsal.
Debate on the international point
In these months, as a result of the pandemic, we have lived through a mass process on a worldwide level where we have seen in a stark way what the capitalist system is and its forms of domination. The appearance of the virus accelerated the contradictions of world crisis and produced an endless number of political crises in the various States and semi-State. It showed the role of the States in saving their health systems, their banks and companies, to the detriment of the living conditions of millions of workers.
We are witnessing a reactionary state control at a historic moment of the decline of the bourgeois States. That temporary historical contradiction crossed this whole period, which we place between imperialist decomposition and the processes of assimilation of the former workers' States.
We discussed the processes of class struggle opened in these months and the action of workers in them. About the conflicts in the former workers' States like Belarus, the crisis in the EU and, centrally, the change of government in the main imperialist power, the US, with the administration replacement with Biden and how the international panorama and the relationship with China will be reconfigured as a central axis. We also analyzed the perspective of eventual debt crises in different countries, in view of the exorbitant debt that the exceptional measures of the pandemic caused.
We analyzed the situation in Latin America and institutional diversion in view of the irruption of the masses, as in Chile, Peru, Ecuador and Venezuela, where the sub-bourgeoisies tried to institutionalize the radicalized processes via elections or constituent assemblies, as in Chile. These events showed the weakness of revolutionary currents to take the lead and at the same time made evident the adaptation of centrism to bourgeois institutions, with their calls to vote for bourgeois candidates, like Arce in Bolivia or Boulos in Brazil. We also noted the appearance of a new generation of youth in Latin America and in large part of the US, who are coming out to fight against the various regimes, without great ties to the past. Still the working class acts in a diluted way in these movements, but it’s essential for revolutionaries to make these unconscious processes conscious.
Debate on the national point
On the national level, we are reinforcing the proposal to push ahead in the struggle to recover what we lost in the pandemic, in view of the brutal attack on our working and living conditions that this government (Alberto Fernandez’s administration) made in alliance with the bourgeois opposition, the big businessmen and the trade union bureaucracy. We must organize against the (structural economic) cut-down and what we call "the IMF protocol," the Fund's guidelines to guarantee the payment of the debt. Pension, labor and tax reforms, plus a devaluation (of the peso) are part of the protocol they want to impose. We defined to promote assemblies, meetings and plenaries of the workers rank and file to impose a general strike.
Some of the resolutions
We voted on several resolutions at the international and national levels and then voted a new leadership.
We resolved to improve our publishing system and to develop a COR construction plan to win over a segment (of activists) that stood out in the pandemic and faced the prevailing statism.
We reinforced the task of promoting a Latin American Conference and an International Conference with the currents that still raise the dictatorship of the proletariat and the reconstruction of the Fourth International.
On December 7, we held a TRFI meeting, where we voted to put out an international online and print newsletter for next year. And prepare the 2nd TRFI Congress.
Un gobierno a la defensiva en su cuenta regresiva- Boletín El Nuevo Curso #27
47th anniversary of the Athens Polytechnic uprising
47th anniversary of the Athens Polytechnic uprising
Solidarity with the students repressed by the Greek government
Every year in Greece, on November 17th, the youth and students of the country take to the streets to commemorate the Uprising of the Polytechnic University that in 1973 challenged the military junta that governed the country. This year, the New Democracy government headed by Mitsotakis launched a ban on any demonstration in the framework of the new quarantine imposed in view of the so-called second wave of the pandemic. As in all countries, this reactionary measure, far from protecting the health of the people, serves to defend the health systems of the bourgeoisie from collapse, systems that started to be dismantled by the adjustment policies applied by imperialism in view of the crisis of 2008 and even before. In the case of Greece, the adjustment was imposed by the Troika (EU, IMF, ECB) through a series of memorandums, the last of which was guaranteed by the government of Syriza and Tsipras.
The real face of the quarantine is the repression exerted against the youth last November 17th, with thousands of policemen in the streets of Athens, to guarantee order and the stability of the state institutions in view of the social and economic crisis that is hitting the country, and to stop the mobilization of the working class, especially its youth, and the student movement. The repression by the police was not limited to the capital and was unleashed in all the important cities. In Ioannina (northwest), the anti-riots attacked a group of students, with the result of several wounded, 30 arrested and 23 students prosecuted on several charges, among them a number of members of the OKDE (Organization of Internationalist Communists of Greece).
We are in solidarity with the Greek students and youth who are facing the anti-worker policies of the EU, the IMF and their own government in the face of the crisis, measures that they intend to impose with the crudest and most brutal repression. We make ourselves available for the youth and comrades of OKDE to promote an international campaign for the nullification of the procecution of the 23 students of Ioannina. We strive for the internationalist unity of the vanguard of the working class throughout the world, through a debate on the methods, program and international organization that we need, which for us is the reconstructed Fourth International, so that our class can impose a workers' and revolutionary way out to the capitalist crisis that the world is experiencing.
Down with the repressive measures of the Greek state and the Mitsotakis government
Nullification of the procecution of the 23 students of Ioannina
TRQI - Tendência para a Reconstrução da Quarta Internacional
TRCI – Tendencia por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional
TRFI – Tendency for the Reconstruction of the Fourth International
COR - Corriente Obrera Revolucionaria (Workers’ Revolutionary Current)
Chile
LOI - Liga Operária Internacionalista (Workers’ Internationalist League)
Brasil
COR – Corriente Obrera Revolucionaria ( Workers’ Revolutionary Current)
Argentina
NO SEGUNDO TURNO, VOTO NULO!
O primeiro turno das eleições municipais brasileiras ocorreu no último dia 15 de novembro. Nesse pleito, são eleitos prefeitos e vereadores dos mais de 5mil municípios. Desses, 57 cidades ainda terão segundo turno, incluindo 18 capitais no próximo domingo, dia 29.
AS CRISES ECONÔMICA, SOCIAL E POLÍTICA ACELERAM A DECOMPOSIÇÃO DO ESTADO SEMICOLONIAL BRASILEIRO
Essas eleições ocorrem numa conjuntura de aprofundamento da crise econômica e social atravessada pelo impacto da pandemia do covid-19, não apenas no Brasil, mas em todo o mundo, dentro de um processo mais amplo de decomposição do imperialismo. Os efeitos, num país semicolonial como o Brasil, possuem uma dimensão colossal. O país se aproxima das 170mil mortes pela pandemia com os índices de ocupação hospitalar aumentando diariamente. Especialistas em saúde apontam que já estamos em uma segunda onda, quando a percepção é de que ainda não saímos da primeira. A taxa de desemprego bateu novo recorde histórico no trimestre encerrado em agosto, atingindo 14,4% ou 13,8 milhões de trabalhadores buscando emprego. É o maior índice da série histórica iniciada em 2012. A inflação oficial está prevista para fechar 2020 em 3,02%, índice que não consegue traduzir o aumento desproporcional dos itens de alimentação básica da população brasileira: cerca de 20% nos últimos doze meses. Em relação à renda, a alimentação já compromete 50% do salário mínimo líquido.
Outros processos atravessam o período eleitoral e demonstram o nível de decomposição do estado semicolonial brasileiro e da crise social dele advinda. O Amapá esteve nos últimos 22 dias com interrupção no fornecimento de energia elétrica após dias de apagão total causado por um incêndio na subestação do estado. A compra emergencial de geradores termoelétricos, acionados pelo próprio Bolsonaro, apenas 17 dias depois do incêndio, não foi capaz de garantir o fornecimento de energia, explodindo parte da rede elétrica no dia seguinte. A situação no Amapá, que possui 85% do fornecimento de energia nas mãos da empresa LMTE, exemplifica a deterioração decorrente da privatização do fornecimento de serviços essenciais, como a Eletrobrás cujo avanço na privatização segue parado no Congresso. Os protestos foram intensos, cerca de 120 nos últimos 20 dias, assim como a repressão policial ordenada pelo prefeito Clécio Luis (Ex-PT, ex-PSOL e atualmente sem partido) e o governador Waldez Góes (PDT).
O assassinato de João Alberto, espancado dentro do estacionamento do Carrefour em Porto Alegre por seguranças (sendo um policial militar) no último dia 19, longe de ser um caso isolado, é expressão da estrutura racista de uma semicolônia cujo aparelho repressor do estado é herdeiro direto da ditadura militar. Só no primeiro semestre deste ano foram 3.148 mortos nas mãos da polícia (em serviço ou em folga), mesmo com as restrições de fluxo impostas pelas políticas de isolamento. O extermínio de jovens negros e periféricos pela polícia é uma política de um estado semicolonial cada vez mais bonapartizado, concretizado no recrudescimento do controle e da repressão das massas e, sobretudo, da classe trabalhadora. O assassinato de João Alberto transformou o Dia da Consciência Negra num dia de protestos em todo o Brasil, com ações radicalizadas nas lojas do Carrefour, apesar da tentativa das direções de fazer campanha eleitoral e celebrar o aumento da representatividade da população negra na política parlamentar. Longe de poder ser resolvido por uma “boa administração” desse estado com políticas de “humanização” da polícia, essa política de estado demanda uma luta independente dos trabalhadores pelo fim dessa instituição e pela destruição desse estado burguês. Coloca na ordem do dia, a luta pela saída de policiais de nossas centrais sindicais, a denúncia de correntes centristas abrigadas em partidos políticos com policiais em suas fileiras e a questão da organização da autodefesa como imprescindível dentro dos nossos organismos.
“CENTRÃO”, BOLSONARISMO E PETISMO: A ÚNICA DERROTA É DA CLASSE TRABALHADORA DILUÍDA NAS ELEIÇÕES BURGUESAS
O primeiro turno das eleições acabou com uma porcentagem recorde de abstenções, 23,1%. O que já era esperado por conta da pandemia, mesmo o voto sendo obrigatório. Porém, somando-se os votos brancos e nulos, a porcentagem de pessoas que não votaram chega a 30,6%. Em 112 cidades, o índice de abstenção ultrapassou os 30%. Em grandes capitais como Rio de Janeiro e São Paulo não foi diferente. No Rio, com abstenção de 32,79%, a soma de votos brancos, nulos e abstenções chegou a 2,2 milhões enquanto a soma de votos destinados aos 4 candidatos mais votados foi de 2,1 milhões. Em São Paulo, 3,6 milhões de eleitores não votaram, enquanto a soma dos dois candidatos mais votados chega a 2,8 milhões. Apesar das comemorações do Ministro do TSE, Luís Roberto Barroso, a participação nas eleições foi longe de ser massiva, uma tendência apontada nas últimas eleições também.
Os resultados do primeiro turno trouxeram para os partidos burgueses do chamado “centrão” o maior número de prefeituras conquistadas. Progressistas, Republicanos, PL, PSD e MDB ficaram com 49% dos municípios que já elegeram seus prefeitos no primeiro turno. Analistas burgueses consideram que o auxílio emergencial foi um fator importante para o voto nos partidos do centrão fisiológico. Outros apontam que a proibição das coligações, as campanhas mais curtas e restritas por conta da pandemia favoreceram a manutenção de políticos conhecidos, de partidos tradicionais, numa espécie de rejeição à “nova política”.
O PSL, partido que abrigou Bolsonaro e que mais cresceu em relação ao número de votos em 2018 (mais de 11milhões), obteve um resultado pífio nas eleições municipais. Com 2,79 milhões de votos, elegeu apenas 90 prefeitos das 713 candidaturas e 1,2 mil vereadores das mais de vinte mil candidaturas. Bolsonaro, que segue sem legenda, apoiou abertamente 12 candidatos a prefeito durante a campanha e apenas 4 desses se elegeram ou estão no segundo turno, sendo o Crivella (Republicanos) o único dos apoiados por Bolsonaro que segue, no segundo turno, dentre os maiores colégios eleitorais brasileiros, o Rio de Janeiro. Ainda que não tenha conseguido emplacar candidatos nas prefeituras, Bolsonaro não está derrotado para 2022, como afirma o reformismo que fez a campanha para “responder Bolsonaro nas urnas”. É muito mais provável que o “bolsonarismo” se aproxime, ao longo destes dois próximos anos do fisiologismo do centrão após o resultado destas eleições, movimento já iniciado por Bolsonaro neste ano e que pode acelerar-se agora, inclusive, pela derrota de Trump nos EUA.
O próprio reformismo, especialmente do PT, também não conseguiu converter, como oposição ao Bolsonaro, sua campanha em resultados animadores. O PT ficou com 179 prefeituras, sendo apenas 2 capitais, número muito próximo do seu resultado em 2000 (2 anos antes da primeira eleição de Lula) e bem abaixo das 644 prefeituras conquistadas em 2012. No ABC paulista, reduto histórico petista, incluindo a “cidade de Lula” – São Bernardo do Campo, os candidatos petistas não chegaram nem ao segundo turno. Já o PSOL saiu fortalecido dessas eleições. Ampliou suas bancadas em cidades importantes como São Paulo e Rio de Janeiro e disputa o segundo o turno em duas capitais: Belém e São Paulo. O partido abraçou uma agenda “liberal progressista” amparada nos movimentos identitários, tendência iniciada já em 2018 com as candidaturas coletivas, muitas inclusive financiadas por fundos empresariais de formação de lideranças, como a bancada ativista eleita por SP à Câmara Federal.
Boulos representa o fortalecimento do PSOL nestas eleições, ao chegar no segundo turno em SP, maior colégio eleitoral do Brasil e principal centro econômico. Sem campanha na TV, apostando na internet e na militância jovem nas ruas, o candidato e líder do Movimento dos Trabalhadores Sem Teto (MTST), ultrapassou o candidato bolsonarista Russomano, que aparecia como primeiro colocado nas pesquisas e agora disputa com o atual prefeito da cidade Bruno Covas (PSDB). A última pesquisa apresentada já aponta a diminuição da diferença entre Covas e Boulos nas intenções de voto, demonstrando que tem sérias chances de ganhar. Para chegar nesse resultado, Boulos parece ter aprendido bastante com Lula e o PT: abandonou o “radicalismo” da imagem associada ao movimento, reuniu-se com a Associação Comercial de São Paulo para fornecer garantias e espalhar para os quatro cantos da cidade que não tem nenhum problema e nem vai “demonizar o setor privado”. Afirma que vai investir no “empreendedorismo periférico” e também valorizar e investir na formação da GCM que, segundo ele, foi “desmontada” pela gestão de Covas. Não acenou para a anulação da reforma previdenciária dos servidores e nem com o fim das terceirizações na educação. Seu programa de governo é abertamente um programa de conciliação. E, para o segundo turno, Boulos amplia seu projeto conciliatório selado pelo apoio dos partidos burgueses PDT, PSB, REDE, reformistas como PT e PCdoB e de esquerda como PCB e UP, denominado como “frente democrática por São Paulo”.
O CENTRISMO TROTSKYSTA SEGUE CADA VEZ MAIS ADAPTADO À DEMOCRACIA BURGUESA
Essas eleições demonstraram o nível de adaptação das correntes trotskystas à democracia burguesa. Defendem, desde o início da pandemia, políticas do estado burguês, como a quarentena, como se essa fosse uma política da classe trabalhadora. Essas correntes mergulharam de cabeça no processo eleitoral lançando seus candidatos à vereança e, agora, fazendo campanha para o Boulos. Vale ressaltar, novamente, que no primeiro semestre inteiro, diante da necessidade de respondermos organizadamente aos ataques dos governos federal, estadual e municipal, essas correntes abdicaram da ação direta justificando a necessidade do isolamento e o receio de se confundir com o negacionismo bolsonarista (nitidamente demonstrando a incapacidade de levantar uma política independente), porém, iniciado o período de campanha eleitoral, lançaram-se às ruas diariamente em busca de votos.
O MRT não conseguiu eleger a “bancada revolucionária” em São Paulo, candidatura realizada através de filiação democrática ao PSOL, depois de ter retirado a candidatura para vereador em outras cidades, como o Rio de Janeiro e Santo André; a primeira por ter um policial como candidato a vice-prefeito e a segunda pela coligação do PSOL com o REDE na cidade. A leitura de que a candidatura pelo PSOL é única em cada cidade, foi oportuna para manter a candidatura em São Paulo, ignorando todas as coligações do PSOL com partidos burgueses e “golpistas” ou a defesa do partido a policiais “progressistas” ou amotinados, caracterizados como grevistas pelo partido. Agora no segundo turno, o MRT faz campanha para derrotar Covas nas urnas, mantendo a independência de classe apenas no discurso.
O PSTU apresentou candidaturas próprias em 55 cidades. Em São Paulo, a candidata Vera obteve mais de 50 mil votos válidos. Agora, no segundo turno, chamam voto crítico em Boulos (PSOL) em São Paulo e em Manuela D’Ávila (PCdoB) em Porto Alegre e voto nulo em outras cidades como Fortaleza, Recife e Rio de Janeiro. Outras correntes do centrismo trotskysta no PSOL, como a Esquerda Marxista e LSR, como esperado, já fizeram campanha para Boulos desde o primeiro turno.
É inaceitável que, sob a reivindicação do programa da IV Internacional essas correntes e partidos se lancem no apoio à política de conciliação de classes, abandonando completamente a perspectiva de independência dos trabalhadores e suas organizações em relação ao estado burguês. Dessa forma, também abandonando a reivindicação de um programa transicional à ditadura revolucionária do proletariado, pois como o próprio Trotsky definiu o programa da IV: “seu eixo pode-se resumir em três palavras: ditadura do proletariado”. Não existe atalho pela administração do estado burguês.
NO SEGUNDO TURNO, O VOTO É NULO!
Continuamos reafirmando que a política para os trabalhadores de saída para crise não pode ser definida pelas eleições. O estado é um instrumento de dominação de classe. É burguês e, portanto, inconciliavelmente avesso aos interesses da nossa classe. A democracia e suas instituições expressam o caráter de classe desse estado. A democracia burguesa não é neutra, nem pura. Não se pode preenchê-la com o conteúdo de classe “eleito”. Não à toa, qualquer interesse em administrar o estado burguês fazendo concessões aos trabalhadores só é possível através da conciliação.
O aprofundamento da crise econômica traz a necessidade, para a burguesia, de aprofundar também a exploração dos trabalhadores, especialmente nos países semicoloniais como o Brasil, dominados pela burguesia monopolista. Vivenciamos um período de maiores ataques sobre a classe trabalhadora, de retirada de direitos, arrocho salarial e repressão. É nossa tarefa imediata, portanto, a batalha pela recuperação dos nossos sindicatos da burocracia, para que possamos organizar o enfrentamento desses ataques com independência de classe e com nossos próprios métodos de luta.
Não podemos apostar numa “boa administração” do estado burguês ou uma “menos pior”. Não há saída para os trabalhadores na democracia burguesa. Votemos nulo! Não queremos aperfeiçoar o instrumento da nossa própria dominação. Queremos destruí-lo, impondo a nossa própria dominação de classe. A política para os trabalhadores só pode ter como centro a necessidade de construção do partido revolucionário que levante o programa transicional à ditadura do proletariado.
Única Solución, Disolución
El accionar de la policía recientemente donde se revela el baleo a 2 niños del Sename , es una muestra más de las miles y miles que constatan el actuar descompuesto de carabineros, institución que no puede reformarse ni refundarse. Este hecho ha provocado la renuncia de Rozas al cargo, la que el gobierno aceptó ya que constituye una medida para descomprimir el odio de la población a esta institución donde la represión se ha generalizado contra el pueblo trabajador e intensificado desde el 18 O.
Surgen las voces de todos los colores políticos pidiendo una reforma o refundación, un acto de lavado de cara y constricción. Y es que la farsa de fraguar un nuevo “pacto social”, de conciliación entre explotados y explotadores, mediante el proceso constitucional, se degradará cada vez más en la descomposición del Estado semi-colonial sino cuenta con el monopolio de la violencia sobre las masas de que garantice dicha refundación nacional.
Se equivocaron también quienes plantearon como solución la renuncia de Rozas. Éste renunció y la función de represión contra la clase obrera y él pueblo para la protección de la propiedad privada de la clase empresarial, la esencia del Estado burgués, continuará intacta por el ejercicio de quién lo reemplace, sólo habrán matices según lo requiera la burguesía, para aplacar lucha de clases del proletariado.
El baleo a los jóvenes del Sename se suma a los cientos de torturados, mutilados y vejados, la utilización de balas, como con el asesinato del joven Anibal Villarrooel, y el recrudecimiento de la represión en la Araucanía, y los operativos de inteligencia que se hacen cada vez descompuestos.
La única perspectiva realista y revolucionaria es colocar como tarea la disolución de carabineros. Tarea que no será realizada por el accionar de la democracia para ricos y sus instituciones. Es necesario que levantemos comités de autodefensa en cada lucha para derrotar la represión del Estado y el actuar de las bandas parapoliciales, como las que actúan en la Araucanía. La experiencia del enfrentamiento contra la represión como las brigadas de emergencia y la primera línea deben extenderse como ejemplo. Nos paramos sobre la experiencia que la juventud desde el cono sur de américa latina, hasta la juventud norteamericana que puedan ser el baluarte la lucha internacional contra el sistema capitalista, poniendo en pie milicias obreras para poner de pie a nuestra clase y preparar la derrota de la burguesía y la destrucción de sus aparatos burocráticos militares.
Paro en Salud. UNAMOS NUESTRAS FILAS ENFRENTEMOS LA PRECARIEDAD
Las diversas federaciones y sindicatos de la salud anuncian una extensión del paro por mejores condiciones laborales. La medida se suma a la ya tomada la semana pasada que llevó a la paralización de trabajadores de la salud ante las precarias condiciones que les impone el sistema de salud pública, con largas jornadas, no reconocimiento de funciones, etc. Se suma a las movilizaciones realizadas por los TENS, se trata de un sector de trabajadores que ha soportado el peso de la “crisis sanitaria” lo que ha devenido en crisis social y política en el país y el mundo.
El descalabro de los sistemas de salud forma parte del carácter anárquico y explotador del capitalismo, que deja en evidencia que la clase dominante no está interesada en la salud de los explotados, como se muestra en Europa donde ha habido nuevos rebrotes de la Covid 19, y los sistemas de salud se muestran en crisis (como en España, Italia y Francia) como asimismo en Latinoamérica con cifras exponenciales de enfermos y muertos dada la precariedad semicolonial.
Se debe pelear por el fin de los trabajos temporales y precarios, poner fin tercerización, por el pase planta de todos los trabajadores de la salud. Aumento de presupuesto que vaya a salario y condiciones de salud de los trabajadores. Se debe promover la unificación de todos los sindicatos para terminar con la fragmentación de las organizaciones obreras. Recuperar los sindicatos de la salud para ampliar sus funciones y avanzar en imponer el control de los trabajadores del sistema sanitario de conjunto
Estas acciones de lucha pueden ser una importante instancia para impulsar un congreso de delegados de base los delegados de base de hospitales y centros de salud, para discutir un plan de lucha y programa para dar salida a la crisis.
North America has voted. Imperialist democracy goes further in its decomposition
North America has voted
Imperialist democracy goes further in its decomposition
On Tuesday night, November 3rd, the results of the US presidential election were still unclear. Without a landslide victory, nor winning the state of Florida, the Democrats already knew they were entering the quagmire of an election challenged by Trump, who had been preparing the ground with accusations of fraud since at least the first debate. A little over a week later, Trump's judicial strategy to challenge results in several states is coming from failure to failure, but it’s not at the legal level that we should focus our attention. Biden has a good chance of becoming president when the electoral college meets in early December. However, the idea that he won by fraud has permeated a large section of the population and his talk of healing wounds by seeking unity after the extreme polarization that the election only partially reflected has, for the time being, no perspective of being based on material elements, something that only a way out of the crisis could provide.
The winding process of political crisis opened on the night of November 3rd is still underway, since for the moment the so-called transition is bogged down and Trump and the Republicans are not giving up on challenging the election result. Here we will limit ourselves to pointing out some elements of the situation.
Trump and Trumpism were not repudiated
Far from all forecasts, Trump obtained so far (the count continues in several states) over 72.5 million votes in the election. He is the second-largest vote-getter in history, second only to Biden himself, who received more than 77.5 million votes so far. The difference between the two is much greater than the one Hillary Clinton obtained in relation to Trump himself in 2016, it’s true. However, after almost 4 years in the White House, with a policy that shook up political and ideological polarization, a disastrous handling of the pandemic, and a very recent entry into recession, Trump won more votes than in 2016 and presents a gigantic electoral base that complicates the pretensions of the cream of the Republican Party (RP or GOP) to go to a calmer transition process. Trump has not been repudiated at the polls; on the contrary, he has received the support of just under half the population.
The mass voting signals a crisis of imperialist democracy
Obviously, if with such a number of votes Trump did not win the presidency, it is because Biden managed not only to overcome him in the so-called popular vote, but also to achieve sufficient differences in the so-called swing states. This means a massive influx of voters to the polls, the largest since 1908 (65.7% participation), considering the votes counted so far (63.9% participation), but which could even surpass it if the projected 66.5% is reached. (The Washington Post, 5th November) When Obama was elected amid the 2008 crisis with a turnout of 61.6%, we had already stated that this, far from showing the strength of imperialist democracy, represented a crisis. With this new surge of electoral participation, the relationship of the masses with the bourgeois institutions, in their decline, comes into question, since the US electoral system is based on an elite democracy. But before the failure of those elites, the irruption of the great masses who go to vote generates a contradiction that imperialists have not yet managed to solve. That irruption in politics blurs the role of the organized elites in the two big parties of imperialist democracy, the Democratic and Republican parties, which remain both, after harvesting such results, in a profound crisis.
The institutions of the republic lose their historical basis
The challenge posed by Trump in ignoring the results and denouncing electoral fraud makes the series of state institutions that make up the so-called US "republic" crunch. First, the relationship of the federal union with the states and the mediation role played in presidential elections by the electoral college that elects the president. Then, at the federal level and in each state, the role of bourgeois judiciary and its relationship with the rest of the public powers. We count more than a week now with an administration operating on these mechanisms and putting them under extreme tension.
A sector of the so-called progressive or democratic socialists in the US, which are echoed by a number of variants of Trotskyist centrism, intend to develop this questioning in terms of a radical democratic program, by raising the unicameral parliament and the end of the electoral college to replace it with the direct vote of the president. But political institutions are the product of history, and in the US, they have served as a state mechanism to attenuate class contradictions, in their labyrinthine manifestations, like the tensions between the countryside and the city, between different bourgeois sectors, and between these and the working masses. After WWII, these institutions acquired a broader mass base, with the extension of the New Deal policies and the undisputed US hegemony in the design of the post-war equilibrium, based on its preponderance of labor productivity, Fordism, the dollar, Bretton Woods and its institutions like the IMF, the World Bank and the UN. Perhaps we are witnessing the open clash between these state institutions of the main imperialist power, result of previous historical processes (independence, constitution, civil war, post war equilibrium), with a divergent development in the bases of society and in the contradictions developing within it, spurred on by the irreversible historical crisis of imperialism. If all these institutions functioned as an attenuator of the social contradictions, this was based, as Lenin and Trotsky put it, on the special position of certain imperialist countries in the world market, that 'fat' came from the spoliation of the colonies, the semi-colonies and, later, a relationship of tutelage over Europe and Japan. The program of revolutionaries should not be oriented towards renewing those institutions of imperialist democracy, which moreover is a utopia from the material and historical point of view, but to develop that contradiction between the development of the economic base in its dynamic of crisis and the inertia of the scaffolding of the political superstructures. It’s on the basis of these historical contradictions that revolutions, coups d'état and counter-revolutions are produced. The task is to prepare the workers' vanguard for that kind of development, by opposing the institutions of the imperialist state, the revolution to destroy it, and the dictatorship of the proletariat, which puts forward a new relationship with property by socializing the means of production.
Biden doesn’t represent a way out for imperialism
Clearly, the Trumpist project had as its axis to deal with this crisis of the postwar equilibrium, going to a change in the imperialist orientation to take the initiative and to disrupt all that institutional scaffolding. That project was halfway through, since Trump modified several of those relations, but he didn't manage to carry it through to the end. Biden's victory, besides being totally questioned by Trump's campaign against the legitimacy of the elections and the perspective of having the Senate against him (there are still two seats left to be defined in Georgia), puts a weak government in the White House, also from the point of view that all its proposals are, at least for the moment, to reverse the changes that Trump made in 4 years, trying to return to a status quo that no longer exists. That is not a serious plan for a way out of the crisis, far from it. To be clear that it’s necessary to have a firmer policy towards China and Russia to develop the assimilation of the former workers' states does not say much if the strategic question that has been running around in the imperialist heads for at least three decades is not answered: How to do it? For now, the future government of Biden has already been labeled by US imperialism as a transitional government.
The political crisis in the United States is disrupting world politics
At this conjuncture, the tortuous nature of the presidential transition, which has two long months ahead of it, is deepening even more what we have been seeing since the beginning of the pandemic and the crisis: as US imperialism is embroiled in its own internal crisis, different class sectors and the governments that represent them are taking positions in the world. China is advancing in a more aggressive approach (China Sea, conflict with India, Hong Kong and Taiwan), Turkey is developing its own agenda in defiance of the EU (conflict with Greece in the Eastern Mediterranean and Cyprus, support for Azerbaijan in the war in Nagorno-Karabakh), important conflicts are taking place within the EU. There is even concern that Trump will take untimely international policy action in the two months remaining to his administration. In addition to this, processes of mass struggle continue to develop in various countries of the world, with different contents, but all under the shadow of the advance of the world crisis and the lack of a clear north for the different bourgeois and petty-bourgeois factions.
The containment of the movements of struggle is only temporary
As for the movements of struggle within the US itself, which put on the table all the social contradictions that have accumulated since the 2008 crisis and their deepness, we must be clear that the diversion to the elections under the banner of "getting Trump out" and the massive support that progressives and the DSA (Democratic Socialists of America) gave to Biden do not mean that these processes have been closed. Although the leaderships of the movements are likely to be co-opted by the bourgeois state and its institutions, the historical and social basis of the movements remain unresolved and we can foresee that they will explode with greater virulence, now against a State led by the Democrats, whose party already appears divided between the conservative wing of the political elite that leads it and the sectors that are under pressure from the movements, as shown by the debate began the day after the election on the loss of seats in the House of Representatives (the Democrats maintain their majority, but with a smaller margin).
The working class continues to act diluted
Two points to consider in the election are the open support of the AFL-CIO union bureaucracy for the Democrats (this is nothing new), but also of some unions that have led important struggles in recent years, and, on the other hand, to note that Trump lost the election when the Democrats regained their strongholds in the historic industrial regions of the so-called Rust Belt (specifically the states of Michigan, Wisconsin and Pennsylvania). The latter does not mean, by any means, that there has been a turnaround in the preferences of industrial workers in those areas. As always, the intervention of the working class in bourgeois elections is an intervention in itself atomized and diluted, and even more so when there are no candidates from any party with a program of class independence. Rather, the option was to follow Trump's Bonapartism, which attempts a direct "connection" and in already cultural terms (because little was left of the discourse of recovering the factories from the 2016 campaign) or the class conciliation that represents the old alliance that unites the trade union bureaucracy with the imperialist bourgeoisie of the Democratic Party. But, in addition, the working class did not play a role as such either in the processes of struggle, although we did see the intervention of some unions in the mobilizations over racial issues and against the police, vanguard experiences that we must propagandize and develop as part of the programmatic elaboration of our class, taking up slogans like throwing the police out of the unions or not transporting repressors on the buses. Undoubtedly, the tasks of self-defense to confront the repressive forces and even the armed forces through the arming of the working class is today a central debate for every conscious worker and for every revolutionary.
An International Revolutionary Leadership is Urgent
For the working class and its industrial proletarian core to intervene in the situation, it’s not enough to agitate for class independence. It’s necessary to develop, on the basis of the experience that a vanguard sector is gaining in the current crisis and the open confrontations, the elaboration of a transitional program where the proletariat stands, through its control of the economy and its role in the administration of things, as capable of giving a way out of the capitalist crisis by confronting the military bureaucratic apparatus, whose role is not only to dominate the working class of a country, but to maintain the survival of capitalism in its putrefaction on the whole planet. Confronting imperialism and the US State is a colossal task and can only be posed in an iron unity with the workers of Europe and Japan, and above all with the semi-colonial peoples who are fighting against the interference of the IMF and the US armies in Latin America, the Middle East, Asia, in short, in the whole world. The aim is to lay the foundations of a revolutionary party in the United States, a party armed with the theory of permanent revolution, as a section of the reconstructed Fourth International. Once again, we insist on our call for an International Conference of the currents and tendencies that defend the program of the dictatorship of the proletariat to discuss the preparatory tasks to achieve this objective. The acceleration of the crisis is extreme; our challenges are urgent.